sábado, 13 de julio de 2013

Vértigos y la caída del yo.

Cesa este pulso con los vértigos
cansados de mi nos damos cuenta de esta inevitable sujeción,
nos preguntamos por los sentidos.
Ni un porqué para resarcirnos, ni un para qué para continuar
el tedio en escena bosteza,
qué vestigio de retazos esta personalidad en síncope.
Tardan los latidos y los espasmos,
acaso es otro intervalo, ¿dejar de ser nuestros miedos es la respuesta?
Sólo ellos conectan los fragmentos.

Los vértigos enseñan transcursos, cuando se liberan del miedo
torrentes de tornillos por las venas
cada retazo ardiendo se diluye en la turbulencia del ahora
arena en los lagrimales y en la saliva
el temor expuesto en toda su reflexión.

Nada ríe y dice -sólo es eso-,
las fracciones comienzan a agitarse unas señalándose como falsas
otras señalándose como ingratas,
Parpadeo y los vértigos dibujan en el fondo oscuro los bordes del afuera que se desvanecen
estupor.

Los mudos vértigos dibujando sólo osan señalar
y se enfadan cuando los esbozos desaparecen en el mar oscuro
el todo son fragmentos prestados, los propios se vuelven vértigos
el ruido externo tiñe el fondo dándole textura.

En espesuras mentales se asfixia la historia de las experiencias,
los estímulos salpican las formas reflejadas,
gotean los neones conceptos
le destilan.

Las ideas
serpentean en el fondo,
raíces por doquier persiguiendo el límite,
pulsiones horadando las palabras, tocando las bajezas de los modales.

¡oh! Naturaleza humana como juegas con el yo,
esperanza humana como anidas inseguridades ¡oh!
¡oh! Culpa como inoculas inercias en los latidos
razón como te pierdes en la lógica ¡oh!

Voluntades apretando los deberes
hasta la asfixia
Libertades masticando las servidumbres
en sus tuétanos
Rebeldías forjando comunidades
en utopías.