viernes, 5 de julio de 2013

SUBLIMACIONES

Amparados por el silencio de un éxtasis eterno como aión, densidades que surcando las hiper sensaciones nos esbozan fuera de los conceptos, al margen de la imaginación, desenfocando la realidad; en la cumbre de la ausencia en el horizonte de la algazara los inmortales aúllan llamando a la placidez.

Los cirios equilibran las sombras, el transcurso de los cuerpos se percibe difuso, el sentimiento de lejanía del pasado contrasta con la sensación de estar al borde del tiempo, siendo con el universo todas sus manifestaciones, la consciencia despierta ahí todos sus nombres, los espacios han perdido su coherencia a cada paso el tiempo se distorsiona.

Los ojos no se han movido pero el espacio construye la mirada al acomodarse a nuestros deseos, cada lapso trastorna la sensación de mi masa, sin saber si recuerdo o aspiro, las otras figuras que me acompañan se matizan e iluminan al ritmo de mi pensamiento, por momentos recobro el movimiento y en ese instante todo desaparece, pero el cuerpo se hunde en el espesor del vacío y por canales va cada vértigo filtrándose por las ranuras de la piel, aceptarlo abre una puerta hacia la tranquilidad y allí o aquí aparecen la figuras.

En el torrente al cual me he abandonado me arrullan coros, discursos y disertaciones, que enfrían los pensamientos de mis cavilaciones, en los sentidos enmudezco, sobre la situación encallo, en el amén del movimiento deliro, sólo vértigo en la presencia de las figuras, con una certeza moral, con una solidez ética, se devela la insuficiencia del juicio humano, la fascinación es en sí “esto” sin tiempo ni espacio nadando en la sabiduría, pulsos y tonos cíclicos meciéndonos entre las palabras, hallando la lógica de una programación ancestral, absorto en la pureza del acto, el ahora me llama a una total subsunción a este pacto. En esta dulía de lo irrefrenable de la gloria, las figuras en cada intervalo de color toman mi pulso con la mano en el corazón y en la cabeza, solicitan solo de mi calma al flotar sobre los lenguajes, la eiségesis entre las figuras hacen redoblar mis pensamientos, no espero comprenderlo, no espero siquiera darle a su causa un numen, solo reconocer que somos una nimiedad en este todo, océanos de sensaciones que en la ausencia de cualquier conocimiento anterior solo adivinamos la profundidad de sus efecto en nuestra psique. Dulce kénosis asistida alimentándose de nuestros vértigos inyectando la paz en el movimiento, anudando las experiencias.

Infinita inspiración en la inmanencia, destellante despertar de la conciencia, vastedad de la certeza, no creemos estar aun en esta condición, fulgura en cada nervio de mi cuerpo.

Miss mejillas rozándose con senos lentamente, huellas dactilares marcando en las ondulaciones de las costillas, cordilleras de nudillos deslizándose por el pliegue de los pezones, brote de densidades desde las rugosidades, aceites marcando los umbrales de las vellosidades, profundidades saturadas acumulando bienhechor rocío, muslos arriba, entre, sobre, apretando, en contraste los cabellos frotando los rostros, seis labios al acecho de las curvas, puños cuadrados en las vertebras, nudillos circundando bajo los omóplatos, manos apretando las caderas, palmas estrechando los tobillos, cuerpo en troika gobierno de la piel, ocupando las interioridades y sus diferentes texturas, modulando los ritmos de la fricción, cosquillas en las lenguas, mandíbulas en las clavículas, oprimiendo el umbral inferior de los senos, compresiones lentas de las piernas, rodillas temblorosas, pulgares buscando los abdominales y dedos embistiendo las cintura, narices tras las orejas, fondos expandidos, flujos rebosantes acumulándose esperando la ultima fricción, la realidad, la imaginación y la locura en aquelarre sobre mis sabanas.