En los años ochenta en Colombia, existía una practica periodística muy singular, se trataba de la narración animosa de los deportes nacionales, y en ese momento, el ciclismo junto al boxeo fueron muy populares, ya que en cada casa en cada barrio, o en las tiendas, se escuchaba el desenlace, en esas demostraciones de coraje, esta práctica iba acompañada de un personaje muy singular, el locutor, que tras un despliegue de verbalidad, retrataba lo que pasaba en el transcurrir de las jornadas atléticas; éste personaje tan animoso que resaltaba mas allá de la imagen. Y en muchas ocasiones, teniendo el t.v. Mucha mas difusión en la población, la gente del común, admiraba la señal televisiva, sin el audio del aparato, dejando desde las frecuencias radiales todo el auditorio a estos caudillos del verbo, que trastocaban el evento dándole matices de todo tipo, mesiánico, nacionalista, de superación personal, y más en este último punto, pues casi todos esos valerosos provenían de la clase obrera o campesina, con los que van creando eventualmente una imagen del mundo que sobre dimensiona y aglutina el entusiasmo, y las expectativas de un pueblo mostrando desde el acompañamiento, otra forma de ver. Tal ejercicio lo tomamos hoy para pro-dimensionar esta canción de Rammstein (grupo de rock alemán) y su canción Du riechst so gut (Hueles tan bien), para rediseñarnos otra forma de entender la realidad.
LA LOCURA Y LA REALIDAD
Desde los primeros instantes emerge de la naturaleza, ella sobre el lomo y derojo, velozmente y de prisa se dirige, hacia un claro, el claro para Heidegger 1 era el instante subjetivo desde el cual uno se ubica para seguir la marcha en el espesor salvaje de lo real; Se detiene y el semental en el que prosigue, brioso relincha, para reflexionar en el camino, ésta detención en el flujo normal de la velocidad de lo real, da espacio, aún para reflexionar, estar-ahí (Dasein) a su paso, funda la realidad, este detenimiento deja huella en lo real, quien cabalga es la realidad misma.
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La huella es percibida, a la par de la caída de este pañuelo firmado con fluidos corpóreos, se nos enuncia por primera vez el signo, ya sea jeroglífico, matemático o simbólico, lo único que como especie nos remitirá a la realidad, que siempre nos deja atrás, mirando las pisadas del galope. Éste ser-ahí, que en principio invisible o fuera del plano, se activa al paso de esa linda realidad que vestida de rojo, cabalga en su espalda. En voz en off, es anunciada, La locura.
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La realidad a su paso, traza un rastro de puntos inconexos, dividiendo lo real, entre lo cultural y lo natural, el impulso y la razón, el individuo y el medio... nuestro ser-ahí protagonista de nuestra epifanía, la locura; se alza como puente, sobre los territorios antes mencionados, traspasando su lugar, corre en busca de lo que le ha dado vida, que claro, es el trazo dejado por la realidad, lo que evoca la imaginación, lo que intuye la dirección de la realidad, esta actividad es mas exactamente la libido, que a través de la última hace posible la cultura. El seudónimo de éste ser-ahí es el Deseo ó Ello.
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Con ello, el deseo se dispone a seguir a la realidad, sabiendo su velocidad, no se acelera a su persecución, pervive en una época griega donde el tiempo es cíclico, volverá... piensa. Le asusta el horizonte la luz y lo que implica que las ideas vengan a iluminar la caverna y nublen su espíritu, el platonismo como amenaza. Le intimida que cada cosa tenga su idea y que cada idea sea una cadena de signos, el deseo quiere vivir, sin signos, sin cadenas. Se hace necesaria una transformación para comenzar la búsqueda, volveros niños, como decía Nietzsche 2, ciegos como al final Edipo, para no saber nada del destino. Sin el panóptico de la razón, desea éste, presentir y percibir la dirección de la dama de rojo.
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En la intersección emerge de la espesura una construcción, la primera ciudad, Ur, los rastros de la realidad han dejado de cabalgar, se establece, se funda la cultura, ya no se deviene con lo natural, la ley, lo bello, lo bueno, han alzado murallas en medio de lo natural; la realidad sitiada o no, ha quedado enredada en la urbe, ello no impide que la locura siga a su epigénesis. La ha encontrado, en un banquete espera, tal vez el de Platón; las huellas de la realidad, la sangre vital, el sudor huella del esfuerzo, el hedor muestra de la presencia, quedan sin hospedar, en las afueras del palacio, de la cultura. Por las ventanas una mujer presagia, los primeros pasos del oráculo, que sabe bien que un día será religión, pero solo con algo de la energía de la locura, con ello se observa en las cartas el devenir animal dentro del palacio. Este guiño del oráculo abre las puertas de la cultura.
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La locura en el linde bajo el marco de la puerta, no le puede ver, la realidad se confunde entre los personajes, solo le huele, le siente, su presencia aumenta con respecto a su poca visibilidad, el tiempo pasa mientras se ocupa de ello; Estamos aquí en el final de periodo romano y comienzos del cristiano, la sangre, el esfuerzo, el cuerpo, el pregón sobre la vida, y todo lo que podría describir la realidad, ha sido escondido y al mismo tiempo expuesto como muerte; la vida pero después de la muerte, la sangre no como referencia a la vida sino como tortura del cuerpo, ya no mas la naturaleza sino la madera hecha cruz. La locura ruge de hambre, la huele desde lejos, quiere llenarse de realidad, pero desde el linde la ve vestida de rojo, ahora enmascarada y triste, dándole la espalda.
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Los sentidos son abordados de tal manera que arrojan a la locura al baile de las mascaras, llamado sociedad; ella sin verle siente escalofrío por la espalda, la presencia, que en Heidegger3 nos lleva a pensar en el enlace entre las cosas, la fuerza y las tensiones que llevan a develar un fenómeno, inscriben su momento. Antes de entrar al salón social, a la locura le es necesario colocarse la mascara, ahora como Dionisios o como poesía, como pintura, como musica, como misticismo, etc, transita y se confunde entre los anhelos de esa sociedad, buscando en ellos algún rastro de la realidad. En ese momento la anhela y se promete que la perseguirá, y a sí mismo que la tendrá.
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Pasando el linde, en el siguiente salón, la locura y la realidad, se ven a la cara por “primera vez”, y aún enmascarados se reconocen, este renacimiento se envuelve entre los retazos que aún quedan del cristianismo, el cuerpo, la naturaleza, lo divino de lo humano, que exalta la creatividad y la imaginación. El renacimiento fue el esplendor de ese momento de la creatividad que impulsó en todos los sentidos las ciencias y las artes; mientras la locura y la realidad, salen a los lindes de Ur, de la ciudad, se sueña con naturalismos, panteísmos y utopías; en tanto emergen en las periferias de la sociedad, la locura y la realidad, intercambian el signo que los conectó, se besan, se tocan, se miran, observando al bosque, con la condición de que la realidad, no vuelva a huir; esto es lo que podríamos llamar romanticismo, su último anuncio queda sugerido cuando se dice que el puente está en llamas, ya no están separados ni el impulso ni la razón, ni éstos con la realidad.
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En los pasillos de aquel castillo, se ven la realidad y la locura en invocaciones, provocaciones y toques de fuerza, 1789, insinuaciones de porvenires violentos, materialismo, comunismo, anarquismo... Un cuarto zarista presencia la consumación carnal entre la realidad y la locura, en dos actos, la revolución de octubre y la guerra civil española. Al ver la realidad la presencia sin máscara de la locura, los lobos brotan por doquier, van sin piedad por la propiedad privada, van masticando las estructuras del estado. Por algún momento la realidad retrocede, el temor la recorre y sus escalofríos dan paso al nazismo y al fascismo, un baile coordinado donde se reparten las influencias del mundo, las potencias, deprisa anuncian otro momento de la historia. Pero la mujer y la locura al darse cuenta de sus vínculos instituyentes, dan paso al deseo.
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1968 pasos desde su convergencia carnal, hasta los salones sociales, su imagen horroriza e inmoviliza, la realidad y la dama de rojo son uno, la psicodelia, la anti-psiquiatría, el feminismo, la imaginación al poder, predicen como los lobos recorren todos los cuartos, los salones, lo privado, lo público, las fronteras; las estructuras tiemblan en las pisadas de cada lobo, las instituciones no temen y se arman para enfrentar a quien osa contra el establecimiento; Pero antes de morir, los lobos, prefieren regresar a la tierra, a la naturaleza. Las instituciones y sus estados, su policía, corren a ver a la realidad, no está herida, no esta dañada, solo descansa después de una gran jornada libidinal. Pero entre sueños abre los ojos y deja ver que en ella se presencia la locura en sí.
ALEXANDER RODRIGUEZ BOLIVAR.
1“El Dasein es el claro para la presencia como tal y no lo es igualmente del todo, en la medida que el claro es recién el Dasein, es decir: como uno tal que lo custodia o resguarda. La analítica del Dasein no ha alcanzado aún lo propio del claro, ni por completo el ámbito al cual el claro por su parte pertenece.”texto: “Zur Frage nach der Bestimmung der Sache des Denkens”, apareció a comienzos de 1984, en Erker-Verlag, St. Gallen (Suiza). Se trata de una versión aumentada de un discurso pronunciado por Heidegger, que lleva por título: “El final del pensar en la forma de la filosofía”, el 30 de Octubre de 1965, leído con ocasión de una ceremonia en honor a Ludwig Binswanger, en Amriswil. La traducción apareció en Mapocho [DIBAM], Revista de Humanidades y Ciencias Sociales, Nr.45, Primer Semestre de 1999, pp. 109-117.http://www.heideggeriana.com.ar/textos/pregunta_determinacion_pensar.htm lunes 31 de mayo 2010.
2“Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león ha podido hacerlo? ¿Por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño? Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, una santo decir afirmación. Sí, hermanos míos, para el juego del crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.” F. Nietzsche. Así Hablaba Zaratustra. Orion Editores.
3“El pensamiento de Nietzsche piensa el constante volverse consistente del devenir de lo que deviene en la presencia una del repetirse de lo idéntico. Este «mismo» está separado por un abismo de la unicidad de la irrepetible con-junción [Ver-fügung] de lo que se copertenece, sólo desde la cual se inicia la diferencia.” EL ETERNO RETORNO DE LO MISMO Y LA VOLUNTAD DE PODER. M. HEIDEGGER. Traducción de Juan Luis Vermal, publicada en Martin Heidegger, Nietzsche II, Barcelona, Ediciones Destino, 2000.