domingo, 11 de agosto de 2013

ATEMPORAL



En los pasos del último pasadizo, a ínfimos instantes de la respuesta, allí como era de esperarse en el laberinto... nada, las preguntas en los muros ríen; sobre la pared del cuarto cerrado un cartel dice “salida”, ¿Por qué entre comillas?, las preguntas en los muros ríen, les hace feliz mi expectación.

Limpio el polvo bajo el cartel y aparece un cuadro de Klee, Angelus novus, el cual se desvanece a su vez con la sacudida entre las nubes densas de las partículas, las preguntas satisfechas aprueban el acto; Y la oscuridad descendió sobre el cuarto, la presión de la atmósfera aumentó, y mi cuerpo se aligeró. Estando ahí la vi.

Feminam corpus fortuite: con aión tatuado en el brazo izquierdo y un trueno en el derecho; Ella siendo todas sus posibles me besa en la mejilla, me abraza, se alza en mi espalda, me rodea y aprieta con las piernas, y me susurra -Adiós a los límites- los senos en los omoplatos se aprietan y aparecen los haces de luz; Contra éstos y su trayectoria avanzamos, en cada instante la onda se dejaba ver luminosa, y al paso del tiempo no vibraba sólo fluía, y luego de algunos momentos serpenteaba lentamente entre nuestros cuerpos, literalmente bañados en luz nadábamos a contracorriente. Hasta que todo se detuvo y el flujo se volvió gelatinoso, resbalosos en esa gelatina energética ella no dejaba de mirarme, sabia que cada parpadeo era eterno.




Demostrando lo atemporal de la libido, busco tocarle sus curvas, y los trayectos sobre las pieles notan toda las escalas de la dureza según la cercanía a su abdomen, contenidos éstos en grumos sin mezclas, mientras correspondemos fricciones, los materiales extraños de la gelatina ayudaban a la atmósfera recor-riéndonos, cuando por instantes nos deteníamos los materiales aún gravitaban, estelas de materia oscura se disipan en nuestro trajinar, empujándonos, meciéndonos, magnetizándonos al rozar, alterando la estabilidad cuando los pulgares asaltan las costillas, sus piernas abiertas sin sustento salpican de energía fuerte al abrazarnos y de débil al apartarnos según la contracción del estimulo. Y en éste horizonte de acontecimientos nuestros cuerpos encuentran apoyo entre sí, un par de manos en los omoplatos sus pies sobre mis gemelos, las otras manos aferradas a sus delgados codos, los ojos se ciñen y todos los elementos en esta atmósfera quieren participar y nos constriñen cuando nos estrechamos, los mas alejados con mas velocidad golpean a los mas cercanos en su trayecto hacia el horizonte del acontecimiento, los mas cercanos se disipan con una velocidad mayor al separarnos, y en ésta rítmica libidinal, los grumos de texturas se mezclan y se golpean con violencia contra la materia oscura, a cada fricción un trueno intenta ser haz de luz, en cada choque de las carnes el límite de la primera materia se expande, y los elementos en el linde quieren regresar a su original fricción haciéndose de todas las fuerzas para quitar de en medio a los elementos o energías o fuerzas que se atraviesen, del todo tranquilo primario sólo se distingue una nada actual metamorfoseándose al ritmo de las pulsiones humanas, coros de gemidos imprimen la ondulación de la materia, cada plañido do 8 sostenido ritma las contracciones y expansiones del universo que a cada encontronazo del los cuerpos despide las materias al doble de su perímetro y las atrae al doble de su velocidad, haciéndoles rotar a cada elemento por la violencia de los trayectos que por los gemidos comienzan a circular sobre una banda de moebius (factor de organización para poder todos observar la gran copula), en cada rugido, y en cada fricción, los ojos se aprietan, y en el magnanime final de la mecánica libidinal, los cuerpos se sueltan, torrentes de luz salen expulsados por doquier empujando la materia oscura, tan fuerte, que al girar atraen hacia si hasta la luz aumentando su velocidad y su fuerza de atracción, luces mezcladas con materiales girando sobre si concentran su energía, éstos soles adhieren al rededor de si otras partículas; y generosamente dando al universo un momento de equilibrio, ambos en ese “tiempo” y ese “espacio” mientras estos primeros cuerpos sometidos a nuestra propia pulsión desean continuar y los elementos en los lindes desean observar, el tiempo transcurre.