miércoles, 3 de julio de 2013

A-TENSIONES

Nada más que un cuerpo somos aquí arrojados en este tiempo-espacio, ante laberintos de futuros que nos imponen la elección constante y acuesta las decisiones tomadas, ante la otredad el cuerpo se desenvuelve con imágenes cerebrales, sus afecciones glandulares, sus movimientos musculares, sus conceptos sensoriales, éstos son armaduras, tácticas, estrategias, campos o lugares y sentidos en el ágon cotidiano de nuestra existencia.

Tensiones nada más somos en la ondulación eterna del universo, cada una de nuestras cualidades están enlazadas a las ondulaciones de nuestro entorno, el forcejeo eterno entre nosotros seres ahí y un mundo que nos subsume en la dinámica inmortal de la transmutación de la energía. Cada nube de tensión nos dan la consistencia en este tiempo-espacio, pero cada nodo de tensión esta a su vez inmiscuido en muchos más, cada cual tratando de sobrevivir al mantenerse absorbiendo de su entorno la energía. Contando con nuestras limitadas características necesitamos saber sembrar sensaciones y movimientos que desde el cuerpo se presentan como las líneas de tensión en nuestra existencia como obra de construcción de sí. Saberse mover en el mundo implica acoplar nuestras limitaciones corporales al ritmo del entorno, aprender a caminar, a usar una herramienta, a transportarse... cualidades que siempre pueden mejorarse, nunca es tiempo perdido hacer un cuerpo sensible con variedad de medidas de valoración en la percepción y con la agilidad en el movimiento en su vitalidad. Esta es nuestra armadura: sensaciones complejas y movimientos ágiles, saber usarles nos dota de actitudes para consolidar nuestra autonomía, desde lo real, es decir, desde nuestro cuerpo, único lugar donde se expresa la vida, sin mas allá, ni paraísos, ni infiernos, aquí nuestro cuerpo es prueba de toda la realidad. El animismo de nuestra voluntad consiste en entender que nuestro entorno somos nosotros mismos y que de éste vendrán las cualidades con las que se pueden esbozar nuestras características, tener cabeza de motor, puños de libros, pies de matemático, ojos de aguijón.



¿qué es una pretensión en este contexto? No basta con hacernos de un cuerpo con características complejas, su uso en la forma de diseñar nuestra existencia implica darle un efecto en la realidad, las potencias del cuerpo sus fuerzas y palabras ejerciendo intensidades en el establecimiento de las cosas y los discursos, las pretensiones buscan objetivar nuestras potencias corporales para defendernos del entorno y encontrar la energía de la que disponemos, luego las capacidades discursivas al hacernos una imagen del mundo, la capacidad de consolidarnos un argumento para cada ejercicio de fuerza nos fundamenta una posición propia de sí, sea caricia o golpe, una valoración de lo que nos rodea lo que nos puede fortalecer de ello y lo que nos puede debilitar, tácticas de cómo tratar nuestro entorno y de cómo nos puede tratar éste. Este conocimiento concrece las potencias con las que nos vamos a desenvolver en la realidad; Pretender empoderarnos con cualidades que incorporamos de la realidad cumple con la función del fetichismo, en este caso de nuestra voluntad para hacernos de fuerzas que nos defiendan del entorno, usando nuestras características y las dinámicas de la realidad para hacer tácticas de defensa o asalto que nos protejan del mundo, hacerse 6 ojos de búho, escamas para devenir en el entorno, 4 colmillos de jabalí 2 de jaguar, fuerza de elefante, o un diagrama mas suave, según requiera la situación en la que nos encontremos.

En la actualidad se disputan todas nuestras intensiones, un pulso frecuente con la otredad, el entorno calibrando nuestras potencias y posibilidades, definiendo las fortalezas y debilidades en el acto: un argumento inquebrantable, una interpretación nítida, una comprensión sensible, un análisis estructurado, nos consolidan para el agón de nuestra existencia. Doxa: los actos del lenguaje o del habla, ¡que cantidad de estrategias refiere esta potencia del cuerpo!, esto nos lleva a entender las pretensiones e intensiones de los cuerpos a nuestro alrededor, todos los seres vivos nos encontramos en la estrategia de la otredad y su dificultad radica en comprender qué y cuales ejercicios de poder nos fortalecen o debilitan nuestras posibilidades y potencias, cómo sin rechazar nuestras intensiones podemos fluir tanto en las mentes de los demás como en los territorios que hacen los cuerpos. Ortodoxia y heterodoxia, que dificultad en estos dos caminos, no por ser la tiranía del entorno en el que se vive, es más bien saber hasta dónde se cede en nuestras propias opiniones, la capacidad de cambio en nosotros mismos nos puede llevar a una nulidad de nuestra entidad o a una tozudez de nuestro ego, he ahí la importancia de la nitidez en la intensión, si se tienen claras nuestras intensiones en cualquier relación social podemos también saber que estrategia de repliegue y despliegue puede continuar el camino hacia nuestra autonomía, rebosándonos de fortalezas sin que estas nos quiten la fluidez en el entorno. De tal manera nuestra doxa puede estimular en la otredad las intensidades para modular el medio en el que nos encontramos, sus mentes y cuerpos enlazados en la red que nos hacen seres-en-el-mundo.

La filosofía precede esta bipolaridad de la doxa, plantada en la cuerda floja de la heterenomía y la autonomía, ésta nos sirve de extensión de los ejes de valoración con los que graduamos la realidad, la posibilidad que nos dota esta cualidad es proyectar campos o lugares de acción de nuestros pensamientos, es decir, la palabra que alienta la mente, el acto que contiene el mensaje, la situación que nos abre la puerta al conocimiento; la mente: refiriéndonos a la semiótica colectiva, es el campo de la noosfera donde se vive el ágon: aquí nos es necesario entender que una filosofía implica extender una serie de dimensiones de medida de la realidad, los conceptos, imágenes del mundo junto con las pulsiones de nuestro cuerpo figuran una dirección, una magnitud, una fuerza de nuestro ser, pensar y actuar en el mundo, lo que nos da ha conocer entonces la filosofía que estructura cada campo o lugar en el que nos desenvolvemos, llámese este instituciones, relaciones sociales o personales, creencias, etc, es decir lugares donde se interactúa en una relación social de fuerzas donde nos subsumen o nos hacemos nuestro territorio. La filosofía es extensión de nuestro cuerpo en cuanto es el radar con el que se expone la situación de nuestro corporeidad y su relación con el entorno, la variedad de dimensiones con que nos dota la filosofía nos expone los flujos y los diques de las materias y lenguajes que componen la realidad, de tal manera que se reconocen tanto dinámicas como actores en el ágon eterno del ser-en-el-mundo, en otras palabras las posibilidades que el medio nos presta para continuar o acabar nuestra existencia, lo cual nos presta conocimientos para consolidarnos y mantener nuestra vitalidad sorteando los obstáculos que de la otredad nos asalta.

Cada una de estas dimensiones con su propia emisión de energía hace que la existencia devenga la capacidad de crearnos estéticamente nuestra propia vida. La ostensión de todas las anteriores propiedades del ser-ahí nos solicita tener clara las virtualidades por las cuales se proyecta nuestro ser, pensar y actuar en los medios o entornos. Qué definiciones tenemos para guiar nuestras fuerzas: la libertad, la justicia y la equidad, entre otras, estas marcan la guía por la cual se desenvuelven nuestros actos, es un arte aplicar las intensidades en cada dimensión de la realidad proyectando los sentidos que le dan coherencia a cada fase de nuestro ser-en-el-mundo para materializar estas virtualidades, teniendo en cuenta que cada una de estas manifestaciones puede saturar nuestra obra de sí mismos al caer en un solipsismo psíquico o dejarnos vacíos de su referente si solo albergamos en sí construcciones mentales ajenas a nosotros mismos, con qué claridad tratamos el magma de significados de la libertad, con qué nitidez usamos el discurso de la justicia, con qué coherencia hablamos de la práctica de la equidad, su composición, su profundidad, su textura, sus temas, son los que marcan el sentido y ostentan la vitalidad de nuestra existencia; En los diferentes discursos, en las diferentes relaciones sociales, en las diferentes áreas del conocimiento, en las diferentes personalidades, estos referentes no se plantean igual, sus sentidos vienen comprometidos a ciertas relaciones de poder virtuales en las que el ser ahí trata con la otredad, esto nos implica el acto de responsabilidad de la creación autónoma, el saber cómo cada ejercicio de fuerza de nuestras palabras y actos diluye o concreta tales virtualidades o ideales en el proceso de creación de nuestra propia existencia, practicar una libertad, emitir un juicio, o formular una equidad, son las tareas de mayor complejidad al tratar de hacer de nuestra existencia un vector de transformación en el entorno, mas aún que las dimensiones antes mencionadas tengan un fundamento concreto en la realidad cotidiana hace de esta tarea un acto artístico, ya que se juega tanto esta perspectiva que tenemos sobre nosotros mismos como la que tenemos del entorno siendo su finalidad una reciproca transformación donde las alegrías fundamento de la libertad, satisfacciones fundamento de la justicia y la corresponsabilidad fundamento de la equidad, se tejen y modulan nuestro ser ahí, haciéndonos mas fuertes en una evolución de la especie no competitiva sino de complejización de nuestras actitudes sociales, marcando a cada instante los sentidos del ahora.