MAQUINA DE GUERRA Y LAS FUERZAS DEL TIEMPO.
La vida es el tejido de diversas fuerzas provenientes de cada ser vivo, cada organismo es una máquina que talla los elementos que lo real nos presta, la vitalidad precisa de un mundo al que tramar, tejer, producir... todo lo que mantenga el movimiento total de los elementos que componen la realidad de cada ser vivo. Tanto movimiento, estriando el espacio, fluctúa la linea del tiempo a cada instante, momento, segundo, devenir, paso... etc i; Cada fuerza pliega, despliega o repliega el todo, lo real, desde lo micro hasta lo macro.
La máquina de guerra ii induce fuerzas temporales que diagraman la materia y le induce las transformaciones que le modelan, son los cerebros presentes en tales procesos, los que interpretan tales transformaciones como tiempo.
En lo real -la materia- ha sido tallada por los seres vivientes que le imprimen transformaciones develando diversas “fases” temporales. Estas “fases” que cualifican la realidad son directamente proporcionales a las capacidades de cada máquina viva. Nosotros como máquinas de guerra, nos permitimos considerar de qué forma aplicamos las fuerzas en toda la materia, y si lo pensamos mas detenidamente, que cualidades podemos forjarnos para modelar la realidad.
Somos en este contexto una máquina que proyecta el mundo imprimiéndole la temporalidad que nos permita mantener nuestra vida y nuestra realidad, en el marco determinado de nuestras propias posibilidades. Llegado a este punto desglosaremos como las potencias del ser humano -máquina de guerra- direcciona las fuerzas de su entorno y constituye la realidad sellándole un determinado matiz del tiempo.
La potencia autopoietica de la máquina de guerra hace confluir tres fuerzas: la voluntad, el deseo y el trabajo; Las cuales posibilitan el reconocimiento de los limites de su propia vida, su funcionamiento y sus capacidades, aquí se tejen las fuerzas en las que la individualidad trama el abordaje de lo real iii; El deseo por su parte integra las necesidades y posibilidades que la máquina de guerra suscita, desear es observar en lo real los complementos que tienden a acrecentar su orbe de influencia, constituyendo de esta manera la fuente primaria de la comprensión del mundo, parte activa que soslaya siempre los limites de sus potencialidades, animando al ser-ahí a abordajes mas amplios de lo real para su satisfacción.
Desde aquí se podra observar que solo la fuerza del deseo no cambia el mundo, es la voluntad la que cifra todas las posibilidades que comprende la máquina y les hace confluir en sí misma, acoplando las caracteristicas del entorno que prolonga la influencia de sí sobre lo real, es por esta potencia de asimilación de lo real lo que permite una sostenibilidad de la máquina de guerra en diversos entornos, por lo cual la voluntad es en sí la capacidad de producir los medios necesarios para-sí según el ambiente o entorno en el que se desarrolle, afirmando de ésta manera su pujanza sobre lo real.
Pero no basta comprender y asimilar el mundo, lo que le transforma es la efectividad directa de la fuerza sobre la materia, esto es lo que logra el modelamiento del mundo, por ello es esencial el trabajo como método de forjar los devenires de lo real para que éste devenga realidad; La fuerza del trabajo acopla la asimilación de las herramientas que la voluntad detecta de su ambiente y la comprensión del deseo de los elementos y capacidades de sí, lo que encausa la precisión en la transformación de lo real. La autopoiesis, función vectorial de las variables trabajo-voluntad-deseo, conlleva a que el ritmo que se le imprime a lo real determine sus devenires, marcando el tiempo en el que le percibimos, se desarrolla su transformación.
Su tiempo es el Kronos iv, medida cuantificable de lo real, la materia de lo real se desenvuelve en los pasos que marque el trabajo, la voluntad y el deseo, por lo que se pueden aislar y determinar formas, procesos y métodos los cuales son signables en paradigmas cartesianos de pensamiento que se especifiquen en tiempo y espacio, tal cronología hace posible entender la realidad y los objetos construidos en ella, lo que nos muestra cómo la base material de los elementos en su estudio le priman las relaciones espacio-temporales, y su conocimiento aisla sus implicaciones políticas, éticas y económicas. Lo que nos deja como conclusión que la cualidad de las máquinas de guerra, la autopoiesis, tiene como característica influenciar lo real determinando cronológicamente la constitución de los objetos que conforman su realidad a través del trío trabajo-voluntad-deseo.
La siguiente característica de la máquina de guerra es la autoconstrucción, ésta potencia consiste en articular la mayor parte de máquinas con relación a desenvolvimiento de cada una de ellas en la realidad que se forja, las variables que se prestan para esta articulación son el pensamiento de la máquina, la figuración máquinica del ser y el accionar máquinico. Estas capacidades no son individuales, son potencias que se adquieren según las tendencias que marquen las maquinarias en el desarrollo de su entorno, el pensamiento, los hábitos y las formas de ser de cada máquina, que se configuran según las relaciones sociales constituidas en una época determinada. Es preciso entender que la realidad es construida socialmente, y que este nivel de nuestra existencia implica no solo la actividad máquinica singular sino también las maquinarias de producción social, que específicamente regulan la actividad de los complejos de poder, los cuales cualifican a cada instante a cada máquina... complejos como las instituciones educativas, mentales, higiénicas, burocráticas, estatales, económicas, etc, que delimitan los usos del entorno, sus formas de actuar en tales espacios y la identificación con respecto a determinados entornos, lo que se fuerza a moldear en la impresión de las características de cada una de las máquinas.
Desde la potencia de autoconstrucción de cada máquina se replica el orden establecido, y en esto hay que ser claro, nunca lo reproduce: lo réplica, nunca una máquina se desenvuelve en su entorno de una forma conductista (estímulo-respuesta) simula los limites con los que le han condicionado, por ejemplo, como hablarle al policía, como hablar con el funcionario o el médico, pero nunca lo hace bastante bien, siempre se excede en los comentarios, comete faltas, siempre la máquina se extralimita, lo que hace pertinente el accionar de estas maquinarias de moldeamiento, y lo que conlleva a imprimirle un tiempo de desenvolvimiento exacto a cada máquina en particular. Este tiempo es el Aión v. Las fuerzas de la realidad llegan a nosotros con una intensidad sostenida desde el infinito positivo del devenir y del infinito negativo del pasado, todo lo que desde el pasado o desde lo desconocido que siempre esta ahí, (como la lava de un volcán que arrasa una ciudad, como el petróleo por el que matan, por el oro que nos desangra; o desde el futuro como las utopías, los discursos, las metas, el progreso... ) Todo lo que nos mantiene en la incesante transformación que no deja de deslizarse entre nuestras acciones, al tiempo que se reconoce por ser pasado lo que mi presente se proyecto hacer. De esta manera el aión es la prueba del funcionamiento de todas las maquinas diferentes de sí misma, que interactúan todas como motor inmóvil de la reconfiguración insistente de sí, cuestión que nos dirige al reconocimiento de los efectos del entorno, sus resonancias, sus obstáculos, sus alegrías, (la infinitud de partículas de agua creando la ola). Ésta potencia de la máquina enmarca el tiempo en el que se desenvuelve, le capacita y dota de la nitidez de sus actos en la implicación constante de la otredad en mi y viceversa.
La autoconstrucción de la máquina indica los diques y los flujos de una realidad que nos sobrepasa en cada momento, pero que a su vez siempre que le pensamos esta tras de nosotros; la fortaleza de esta potencia radica en que necesariamente por pocos instantes y en bastantes ocasiones, la realidad nos pide permiso para continuar y si no le escuchamos, pasa de nuevo y nos deja atrás, así dotarse de capacidades de autoconstrucción significa entrenar el pensamiento para la captura de datos de varias dimensiones (datos económicos, políticos, ideológicos, psicológicos...) hilos de fenómenos con los que el pensamiento maquínico teje la realidad, desarrollando cada vez mas la capacidad de conocer con mayor complejidad los devenires de lo real.
No obstante, conocer implica definir con precisión las dimensiones que se van a tener en cuenta para el posterior tejido, tales madejas de conceptos, perceptos y afectos, con su correspondiente matiz teórico, y dicho sea de paso, el color de cada teoría, que a la postre configurarán la imagen del mundo vi, solo es posible si se tiene la capacidad de reconocer la figuración máquinica del ser, como por ejemplo, ¿quién soy?,¿por qué trabajo?¿qué quiero hacer?, ¿cómo lo voy a hacer? preguntas que develan desde varios campos del conocimiento el devenir de la máquina misma, que junto a la complejidad del pensamiento ubican a tal máquina en un momento preciso de la realidad, dejándonos observar el pasado y el futuro en una nitidez fulgurante. Piénsese en el momento en que Marx lo abordo la idea de analizar la sociedad con relación a los medios de producción y no a través de la ideología, ó el momento (muy bien datado) en el que Einstein imagina la explicación de la curvatura de la luz en algunos fenómenos astronómicos, lo que le llevo a dar los primeros apuntes sobre la teoría de la relatividad, ó mas aún las primeras imágenes que vienen a la mente para rodar una película... Situaciones en las que la maquina de guerra se desvanece entre lo determinado (el pasado) y lo impensado (el futuro) y que en un aión tiene la oportunidad de redireccionar la realidad; Pero pensar las dimensiones de la realidad y entender como se figura el ser no es garantía de la redirección efectiva de lo real, se necesita el accionar máquinico sobre lo real material, refiriéndonos con esto a la influencia en los elementos de la la realidad pensada, ya entendida en su ser; lo que hace posible la redirección de cada hilo fenoménico para una proyección en otra configuración de lo real. Lo que tiene por efecto que se creen realidades alternas a través de la fuerza de la máquina sobre los perceptos, afectos y conceptos desde la aplicación de su trabajo, su deseo y su voluntad en la materia.
Por lo que podemos decir que la potencia de autoconstrucción ubica a la maquina en su entorno develandole las posibilidades de lo real y sus propias determinaciones, instituyendo en sí una "cartografía" de las fuerzas que componen su entorno y así dejándole la potencia de darle la dirección que en sí le prolongue su vida. Esto solo es posible si se tiene claro que el referente al que aludimos son las instituciones sociales, las únicas hasta el momento de prever las determinaciones en la configuración de un sujeto y las posibilidades que a este se le pueden imprimir, por lo que se puede concluir que la máquina de guerra aumenta su potencia en tanto se sirve de la autoconstrucción de maquinarias de socialización o instituciones sociales de cuño alterante y diferencial.
La vida es el tejido de diversas fuerzas provenientes de cada ser vivo, cada organismo es una máquina que talla los elementos que lo real nos presta, la vitalidad precisa de un mundo al que tramar, tejer, producir... todo lo que mantenga el movimiento total de los elementos que componen la realidad de cada ser vivo. Tanto movimiento, estriando el espacio, fluctúa la linea del tiempo a cada instante, momento, segundo, devenir, paso... etc i; Cada fuerza pliega, despliega o repliega el todo, lo real, desde lo micro hasta lo macro.
La máquina de guerra ii induce fuerzas temporales que diagraman la materia y le induce las transformaciones que le modelan, son los cerebros presentes en tales procesos, los que interpretan tales transformaciones como tiempo.
En lo real -la materia- ha sido tallada por los seres vivientes que le imprimen transformaciones develando diversas “fases” temporales. Estas “fases” que cualifican la realidad son directamente proporcionales a las capacidades de cada máquina viva. Nosotros como máquinas de guerra, nos permitimos considerar de qué forma aplicamos las fuerzas en toda la materia, y si lo pensamos mas detenidamente, que cualidades podemos forjarnos para modelar la realidad.
Somos en este contexto una máquina que proyecta el mundo imprimiéndole la temporalidad que nos permita mantener nuestra vida y nuestra realidad, en el marco determinado de nuestras propias posibilidades. Llegado a este punto desglosaremos como las potencias del ser humano -máquina de guerra- direcciona las fuerzas de su entorno y constituye la realidad sellándole un determinado matiz del tiempo.
La potencia autopoietica de la máquina de guerra hace confluir tres fuerzas: la voluntad, el deseo y el trabajo; Las cuales posibilitan el reconocimiento de los limites de su propia vida, su funcionamiento y sus capacidades, aquí se tejen las fuerzas en las que la individualidad trama el abordaje de lo real iii; El deseo por su parte integra las necesidades y posibilidades que la máquina de guerra suscita, desear es observar en lo real los complementos que tienden a acrecentar su orbe de influencia, constituyendo de esta manera la fuente primaria de la comprensión del mundo, parte activa que soslaya siempre los limites de sus potencialidades, animando al ser-ahí a abordajes mas amplios de lo real para su satisfacción.
Desde aquí se podra observar que solo la fuerza del deseo no cambia el mundo, es la voluntad la que cifra todas las posibilidades que comprende la máquina y les hace confluir en sí misma, acoplando las caracteristicas del entorno que prolonga la influencia de sí sobre lo real, es por esta potencia de asimilación de lo real lo que permite una sostenibilidad de la máquina de guerra en diversos entornos, por lo cual la voluntad es en sí la capacidad de producir los medios necesarios para-sí según el ambiente o entorno en el que se desarrolle, afirmando de ésta manera su pujanza sobre lo real.
Pero no basta comprender y asimilar el mundo, lo que le transforma es la efectividad directa de la fuerza sobre la materia, esto es lo que logra el modelamiento del mundo, por ello es esencial el trabajo como método de forjar los devenires de lo real para que éste devenga realidad; La fuerza del trabajo acopla la asimilación de las herramientas que la voluntad detecta de su ambiente y la comprensión del deseo de los elementos y capacidades de sí, lo que encausa la precisión en la transformación de lo real. La autopoiesis, función vectorial de las variables trabajo-voluntad-deseo, conlleva a que el ritmo que se le imprime a lo real determine sus devenires, marcando el tiempo en el que le percibimos, se desarrolla su transformación.
Su tiempo es el Kronos iv, medida cuantificable de lo real, la materia de lo real se desenvuelve en los pasos que marque el trabajo, la voluntad y el deseo, por lo que se pueden aislar y determinar formas, procesos y métodos los cuales son signables en paradigmas cartesianos de pensamiento que se especifiquen en tiempo y espacio, tal cronología hace posible entender la realidad y los objetos construidos en ella, lo que nos muestra cómo la base material de los elementos en su estudio le priman las relaciones espacio-temporales, y su conocimiento aisla sus implicaciones políticas, éticas y económicas. Lo que nos deja como conclusión que la cualidad de las máquinas de guerra, la autopoiesis, tiene como característica influenciar lo real determinando cronológicamente la constitución de los objetos que conforman su realidad a través del trío trabajo-voluntad-deseo.
La siguiente característica de la máquina de guerra es la autoconstrucción, ésta potencia consiste en articular la mayor parte de máquinas con relación a desenvolvimiento de cada una de ellas en la realidad que se forja, las variables que se prestan para esta articulación son el pensamiento de la máquina, la figuración máquinica del ser y el accionar máquinico. Estas capacidades no son individuales, son potencias que se adquieren según las tendencias que marquen las maquinarias en el desarrollo de su entorno, el pensamiento, los hábitos y las formas de ser de cada máquina, que se configuran según las relaciones sociales constituidas en una época determinada. Es preciso entender que la realidad es construida socialmente, y que este nivel de nuestra existencia implica no solo la actividad máquinica singular sino también las maquinarias de producción social, que específicamente regulan la actividad de los complejos de poder, los cuales cualifican a cada instante a cada máquina... complejos como las instituciones educativas, mentales, higiénicas, burocráticas, estatales, económicas, etc, que delimitan los usos del entorno, sus formas de actuar en tales espacios y la identificación con respecto a determinados entornos, lo que se fuerza a moldear en la impresión de las características de cada una de las máquinas.
Desde la potencia de autoconstrucción de cada máquina se replica el orden establecido, y en esto hay que ser claro, nunca lo reproduce: lo réplica, nunca una máquina se desenvuelve en su entorno de una forma conductista (estímulo-respuesta) simula los limites con los que le han condicionado, por ejemplo, como hablarle al policía, como hablar con el funcionario o el médico, pero nunca lo hace bastante bien, siempre se excede en los comentarios, comete faltas, siempre la máquina se extralimita, lo que hace pertinente el accionar de estas maquinarias de moldeamiento, y lo que conlleva a imprimirle un tiempo de desenvolvimiento exacto a cada máquina en particular. Este tiempo es el Aión v. Las fuerzas de la realidad llegan a nosotros con una intensidad sostenida desde el infinito positivo del devenir y del infinito negativo del pasado, todo lo que desde el pasado o desde lo desconocido que siempre esta ahí, (como la lava de un volcán que arrasa una ciudad, como el petróleo por el que matan, por el oro que nos desangra; o desde el futuro como las utopías, los discursos, las metas, el progreso... ) Todo lo que nos mantiene en la incesante transformación que no deja de deslizarse entre nuestras acciones, al tiempo que se reconoce por ser pasado lo que mi presente se proyecto hacer. De esta manera el aión es la prueba del funcionamiento de todas las maquinas diferentes de sí misma, que interactúan todas como motor inmóvil de la reconfiguración insistente de sí, cuestión que nos dirige al reconocimiento de los efectos del entorno, sus resonancias, sus obstáculos, sus alegrías, (la infinitud de partículas de agua creando la ola). Ésta potencia de la máquina enmarca el tiempo en el que se desenvuelve, le capacita y dota de la nitidez de sus actos en la implicación constante de la otredad en mi y viceversa.
La autoconstrucción de la máquina indica los diques y los flujos de una realidad que nos sobrepasa en cada momento, pero que a su vez siempre que le pensamos esta tras de nosotros; la fortaleza de esta potencia radica en que necesariamente por pocos instantes y en bastantes ocasiones, la realidad nos pide permiso para continuar y si no le escuchamos, pasa de nuevo y nos deja atrás, así dotarse de capacidades de autoconstrucción significa entrenar el pensamiento para la captura de datos de varias dimensiones (datos económicos, políticos, ideológicos, psicológicos...) hilos de fenómenos con los que el pensamiento maquínico teje la realidad, desarrollando cada vez mas la capacidad de conocer con mayor complejidad los devenires de lo real.
No obstante, conocer implica definir con precisión las dimensiones que se van a tener en cuenta para el posterior tejido, tales madejas de conceptos, perceptos y afectos, con su correspondiente matiz teórico, y dicho sea de paso, el color de cada teoría, que a la postre configurarán la imagen del mundo vi, solo es posible si se tiene la capacidad de reconocer la figuración máquinica del ser, como por ejemplo, ¿quién soy?,¿por qué trabajo?¿qué quiero hacer?, ¿cómo lo voy a hacer? preguntas que develan desde varios campos del conocimiento el devenir de la máquina misma, que junto a la complejidad del pensamiento ubican a tal máquina en un momento preciso de la realidad, dejándonos observar el pasado y el futuro en una nitidez fulgurante. Piénsese en el momento en que Marx lo abordo la idea de analizar la sociedad con relación a los medios de producción y no a través de la ideología, ó el momento (muy bien datado) en el que Einstein imagina la explicación de la curvatura de la luz en algunos fenómenos astronómicos, lo que le llevo a dar los primeros apuntes sobre la teoría de la relatividad, ó mas aún las primeras imágenes que vienen a la mente para rodar una película... Situaciones en las que la maquina de guerra se desvanece entre lo determinado (el pasado) y lo impensado (el futuro) y que en un aión tiene la oportunidad de redireccionar la realidad; Pero pensar las dimensiones de la realidad y entender como se figura el ser no es garantía de la redirección efectiva de lo real, se necesita el accionar máquinico sobre lo real material, refiriéndonos con esto a la influencia en los elementos de la la realidad pensada, ya entendida en su ser; lo que hace posible la redirección de cada hilo fenoménico para una proyección en otra configuración de lo real. Lo que tiene por efecto que se creen realidades alternas a través de la fuerza de la máquina sobre los perceptos, afectos y conceptos desde la aplicación de su trabajo, su deseo y su voluntad en la materia.
Por lo que podemos decir que la potencia de autoconstrucción ubica a la maquina en su entorno develandole las posibilidades de lo real y sus propias determinaciones, instituyendo en sí una "cartografía" de las fuerzas que componen su entorno y así dejándole la potencia de darle la dirección que en sí le prolongue su vida. Esto solo es posible si se tiene claro que el referente al que aludimos son las instituciones sociales, las únicas hasta el momento de prever las determinaciones en la configuración de un sujeto y las posibilidades que a este se le pueden imprimir, por lo que se puede concluir que la máquina de guerra aumenta su potencia en tanto se sirve de la autoconstrucción de maquinarias de socialización o instituciones sociales de cuño alterante y diferencial.
soy las fuerzas que se enpoderan en tí
eres las potencias que imprimo en mí
sobrepasándome te alejas, esperándome me guías
la voluntad de mi ser teje tus dimensiones
el trabajo de mi pensamiento altera tu devenir
tu imagen se desvanece ante mi deseo de accionar
tejeme en tus figuras
colorea mis recuerdos
calcate mis utopías
ambos seremos la fluctuación del mundo
en el futuro nos observamos ansiosos
en el pasado exigimos encontrarnos
contempla pasar el presente mientras todo se transforma
seré la máquina de guerra acariciando la superficies de tu materia
serás la dirección de mi fuerza
de tú energía alimentare mi potencia.
eres las potencias que imprimo en mí
sobrepasándome te alejas, esperándome me guías
la voluntad de mi ser teje tus dimensiones
el trabajo de mi pensamiento altera tu devenir
tu imagen se desvanece ante mi deseo de accionar
tejeme en tus figuras
colorea mis recuerdos
calcate mis utopías
ambos seremos la fluctuación del mundo
en el futuro nos observamos ansiosos
en el pasado exigimos encontrarnos
contempla pasar el presente mientras todo se transforma
seré la máquina de guerra acariciando la superficies de tu materia
serás la dirección de mi fuerza
de tú energía alimentare mi potencia.
i Notese que para cada forma de producir la realidad se necesita un concepto de tiempo diferente, en la producción industrial, por ejemplo, se hace necesario la cronometría, pero también existen conceptos del tiempo como el devenir, la duración, das zeitlichkeit, etc.
ii Concepto que G. Deleuze y F. Guattari, construido como referente de una organismo vital que multiplica las posibililidades de los entes que se mantienen en las dimensiones que configuran la realidad.
iii Lo real es la materia pura sin niguna intervención de ningún cerebro o ser vivo.
iv “Cronos, Aión, es una noción que tiene toda una historia en la historia de la filosofía. Cronos, de manera general es el tiempo cronológico, como dicen los griegos, cronos es el número del movimiento; Aión también es el tiempo, pero es un tiempo menos simple de comprender” Entrevista a Gilles Deleuze por Richard Pinhas http://www.webdeleuze.com/php/texte.php?cle=208&groupe=Anti+Oedipe+et+Mille+Plateaux&langue=3 20 de mayo 2011
v “Es este uso del chrónos, en singular y en indeterminado, como nombre propio de un dios, pero también como suma de todos los tiempos, el que viene a confundirse con el término aión. Aión y aieí, como sustantivo y adverbio respectivamente, tienen la misma raíz indoeuropea que los latinos aevum y aeternum. El significado más arcaico de aión es el de vida, aliento o fuerza vital, y por extensión el de duración o perduración de la vida; pero más tarde pasó a designar las grandes eras o edades de la vida del mundo, los grandes ciclos o eones del kósmos; e incluso el Tiempo como vida siempre viva, sin principio ni fin, esto es, la Eternidad, concebida como totalidad simultánea de todos los tiempos.” Una primera versión de este texto, que no incluía el apartado 5, fue publicada en una revista editada por la UNED del País Vasco, dirigida por Vicente Huici: La(s) otra(s) historia(s) , 3 (1991), pp. 33-70. Departamento de Filosofía, Universidad de Murcia – http://web.um.es/campillo.
vi "Cuando meditamos sobre la Edad Moderna nos preguntamos por la moderna imagen del mundo. La caracterizamos mediante una distinción frente a la imagen del mundo medieval o antigua. Pero ¿por qué nos preguntamos por la imagen del mundo a la hora de interpretar una época histórica? ¿Acaso cada época de la historia tiene su propia imagen del mundo de una manera tal que incluso se preocupa ya por alcanzar dicha imagen? ¿O esto de preguntar por la imagen del mundo sólo responde a un modo moderno de representación de las cosas?
¿Qué es eso de una imagen del mundo? Parece evidente que se trata de eso: de una imagen del mundo. Pero ¿qué significa mundo en este contexto? ¿Qué significa imagen? El mundo es aquí el nombre que se le da a lo ente en su totalidad. No se reduce al cosmos, a la naturaleza. También la historia forma parte del mundo. Pero hasta la naturaleza y la historia y su mutua y reciproca penetración y superación no consiguen agotar el mundo. En esta designación está también supuesto el fundamento del mundo, sea cual sea el tipo de relación que imaginemos del fundamento con el mundo" y su pie de página "El concepto de mundo, tal como se desarrolla en «Ser y Tiempo» sólo puede comprenderse desde el horizonte de la pregunta por el «ser-ahí» [Da-sein], pregunta que por su parte permanece incluida dentro de la pregunta fundamental por el sentido del ser (no de lo ente)." La época de la imagen del mundo. MARTIN HEIDEGGER
Versión castellana de Helena Cortés y Arturo Leyte. Publicada en Heidegger, M., Caminos del bosque, Madrid, Alianza, 1996.
Versión castellana de Helena Cortés y Arturo Leyte. Publicada en Heidegger, M., Caminos del bosque, Madrid, Alianza, 1996.