jueves, 22 de abril de 2010

IGUALES EN EL CUERPO DE CRISTO, EQUIVALENTES EN LA BARRIGA DE LOS GUSANOS

IGUALES EN EL CUERPO DE CRISTO, Ó EQUIVALENTES EN LA BARRIGA DE LOS GUSANOS

Este vídeo es un fragmento de una película de Elíseo Zubiela, nos muestra en estos instantes, los deslices, o más bien, las omisiones de las que se sostiene la realidad, ¿De qué estamos hablando?: De la ética y de la moral.

La moral es un estado de consciencia, mas lo que se nos presenta mas terrorífico de estos pliegues de la existencia, son las formas de violencia tan sutiles y los dispositivos de tranquilidad con los que se recrea. Pero lo que nos anima, son las terquedades de la ética que sonroja a cualquier soberbia moral.

Mostraremos en tres actos los dispositivos que nos sumergen en la orto-nomia que fuerza nuestra  existencia a la quietud; Y en la segunda parte, con los mismos actos y disposiciones, la ética, como ejercicio de de-construcción existencial.

Primer acto: La normalidad.

El sistema económico-político reprodujo ciertas formas de normalización afín a los criterios de su lógica, la de mercado y la de estado, que solidifican las estructuras necesarias para omitir las arbitrariedades de su propia funcionalidad. La institucionalización de la realidad humana no sofoca la creatividad, la guía. Por lo que, el goce frente a la opresión se explica por ser la única vía de actividad estética frente al mundo, ¡la imaginación usada para asesinar la imaginación.. los publicistas!. La moral dice: ¡lo bello es racional! Y racionalmente hay que eliminar lo que opaque la imagen del país, o, lo que ponga en peligro la inversión extranjera. Sí. muerte a los indigentes, prostitutas y ladrones que muestren lo feo del país. Hasta el mas pobre no deja de ver la necesidad de la muerte en sus calles. Se normaliza así, tanto la imaginación y la necesidad. La moral entonces se fortalece cuando no se tiene que pensar en que me hace feliz normalizando la imaginación, pues todo ya esta ahí para mi. Y se siente todo tranquilo porque se matan a los malos vecinos, incluso al develamiento del terrorismo de estado.

Segundo acto: La pertenencia.

La forma de castigo para la gula, y la forma de ataque mas efectiva para el cuerpo, solía colocar al goloso y darle de comer hasta el tope de su fuerza, solo harina, se pensaba y con razón que el cuerpo no volvería a comer jamas. La harina sin ningún liquido aumenta su volumen en el estomago, pero la sensación de llenura era menos fuerte que las de defecar y vomitar. Pero, si somos lo que comemos, el ser está en la misma encrucijada, la moral en estos tiempos, no prohíbe, hastía; el ser con todos sus actos y potencias, son hastiados por la hiper abundancia, las imágenes de la imaginación, el placer del deseo, la potencia del hacer lo que se quiere, queda paralizada en la pura indigestión mental. Es aquí donde todo el poder de la moral se presenta, la moral te “aconseja” no comas más, no pienses más, no hagas más, nosotros lo haremos por ti, ¡pertenece! y no tendrás más imágenes, ni placeres que buscar, solo con estas te satisfarás. Toda tribu urbana, cultura urbana, iglesia, partido, nos da la mercancía para nuestro placer. Solo a cambio de pertenecer en determinado lugar señalado por la jerarquía.

Tercer acto: El deber ser alguien.

Busqué en la internet las características de un buen empleado, y accedí a una página sin mirar cual y la mejor respuesta era la siguiente1:
capacidad de diversificación, necesidad de dirigir, conservador-innovador, control emocional, dependencia del superior, apariencia, modales, reacción ante los retos, etc; Y no eran estos por lo demás, los mas indignantes, pero lo interesante es que cada uno iba seguido de una frase, que implicaba una forma de conjugación del verbo deber. Frecuente es el tema del deber en la moral, pero distinguiéndose de la edad media, la moral de hoy, es totalmente equiparable al ser, en la edad media la moral solo era ortopedia del cuerpo para alcanzar el ser, haciéndolo obedecer algo. Cuando la sociedad pide entonces ser alguien, pide ser obedecida en todos los ámbitos del ser. Entonces para ser, debes ser primero. Para ser madre, padre, amigo o pareja, debes ser, es decir no eres tus actos o pensamientos, sino los parámetros sociales que estas dispuesto a seguir. Por lo que si no eres fiel con tu novio, debes contárselo y sentir pena para seguir con él, o sino, mientes, mala. Así él té pegara, nunca te mintió. Las formas en las que la moral te permite ser alguien es obedeciendo.


Los tres actos se condensan para exponernos cómo la consecuencia del sufrimiento de cristo, es fácilmente traducible a actos generosos y desinteresados; La buena fé del acto caritativo, impone inversamente la dependencia del socorrido por el protector, La paciencia, la mansedumbre, la tolerancia, la calma, son efectos de la moral para provocar el dominio cohesivo, la normalización y la vida tranquila del rebaño. ¡El ojo de la tormenta!. Mas lo que se efectúa en el cuerpo es la obediencia teledirigida, la heteronomía. Todos iguales ante la voluntad ajena de cristo, su guía, su calma y protección.

La ética nos inquieta, si nos dejara tranquilos seria moral, ésta replica y tú ¿que dices?; la fuerza de la creatividad humana puede estar a tal punto tan poco institucionalizada que se le deja crecer sin poda, desarrolla extraordinarias capacidades. Pensemos que ocurrió cuando a Einstein y a Da vince los confundieron con niños con problemas de aprendizaje, un lustro sin influencia de la moral; Imaginario radical sin escenarios. Tres actos, tanto a la moral como a la ética, no le son justos en su descripción, pero sufrimos de falta de atención.

Primer acto: La de-construcción.

Sobre la ética el individuo se ve proyectado, él se presenta en el mundo como la convergencias de fuerza, atado a ellas, pero con la capacidad de tirar sobre sí y crear efectos en los demás seres. Entender este tejido nos da la capacidad de hacer inefectivas ciertas presiones, de la moral, claro. Cuando la cabeza y el cuerpo se hacen un enredo, las lineas de fuerzas hacia sí se inactivan, pero se producen mas conecciones de fuerza que contactan con cosas aleatoriamente; Ésta de-construcción multiplica las fuerzas, éticamente hablando, develando nítidamente el tejido social, haciendo al individuo producto de su ambiente social, pero con la fuerza transductiva, para poderlo cambiar todo.


Segundo acto: El performance.

La ética en esté fin de siglo aceptó negar, la objetividad, la verdad, lo bello y lo racional, como faro que direccionan las conductas humanas; No obstante, las diferentes alternativas de la modernidad capitalista, como lo fue el socialismo, se negó a aceptar la multiplicidad ética del individuo y termino tomando para sí todas las practicas del cristianismo de la edad media. El performance, como herramienta ética, es precisamente poderse construir en el espacio/tiempo de la realidad en las que se desenvuelve. Construir aquí no es acomodarse a cierto espacio/tiempo sino más bien colocar a prueba sus limites; en los actos más cotidianos son los que redireccionan la vida a cada instante: una mujer que golpea a su marido que le maltrataba, un joven que no se deja requisar de la policía, la secretaria que le da bofetadas a su jefe. En último termino, acto, figura, pensamiento o cualquier cosa que atente contra la cotidianidad. La ética como performance incomoda el flujo de la realidad, no por que lo cambie, sino porque lo redirecciona y ese nuevo curso que toma se llama, autonomía; normativizar la realidad es inducirla a mi ser ahí, rompiendo con la enajenación catártica del sistema.

Tercer acto: La individuación.

Éste concepto construido por G. Simondon traza las lineas de poder con las que se distribuyen las fuerzas en el medio, que a la larga le van a trasformar. Los tres niveles por los que se dispersan o se disponen todas las fuerzas del individuo, son el ser-en-el-mundo, el ser-con-los-otros y el ser-ahí. La configuración de fuerzas del ser-en-el-mundo se aplica a dado ambiente tecnológico, laboral, educativo, natural, donde entendidas su figuración, se procede a hacer el cortocircuito necesario que detenga la cotidianidad y trasgreda el orden; buscando una metaestabilidad armónica. El ser-con-los-otros es otro nivel con el que cuenta el individuo para ejercer las fuerzas con las que configura la realidad, estas son: el habla, los deseos, nuestros anhelos, etc, la felicidad; inducir la felicidad en los otros, o más bien, crear dispositivos que proliferen espacios donde no se imponga el peso del deber, es la potencia que anima la ética; Por último, el nivel del ser-ahí, la disposición ética de la fuerza propia, siendo la proyección del potenciamiento y las actuaciones, que reaccionan en cadena y que nos sensibilizan ante los sufrimientos y las felicidades del resto del mundo, para saber, que se estimula y que no. Éste deshacer la realidad fingida y de opresión, en el teatro de la insensibilidad y de la apatía, es el cuerpo sin órganos de la realidad, que cada uno de nosotros, gusanos esquizos, vamos carcomiendo. Equivalentes ante nuestros propios deseos, con la barriga llena de cuerpo sin órganos.


ALEXANDER RODRIGUEZ BOLIVAR

1html.rincondelvago.com/perfil-del-buen-empleado.html. 22 abril de 2010

martes, 6 de abril de 2010

SEXO NO HUMANO




SEXO NO HUMANO

Por Alexander Rodríguez Bolívar
Licenciado en Ciencias sociales. Gestor cultural.
Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Bogotá, Colombia.

El esquizo-análisis debe alcanzar el sexo no-humano.
... Toda introducción, aún indirecta de las cadenas de la forclusión, de la falta y del nombre del padre, me parece que recaen en el dominio de una representación antropomórfica del sexo. Entonces, en cuanto al asunto de la "indiferenciación sexual", soy poco sensible, ese no es un verdadero problema, lo es la existencia de n sexos, estadísticamente hay hombres y mujeres, esos son conjuntos molares. Al nivel molecular del esquizo-análisis o del inconsciente delirante, es imposible reconocer a un hombre o a una mujer, no en virtud de una bisexualidad, lo que no nos ayuda a salir de la representación antropomórfica, sino al nivel de otra cosa, a saber: a nivel de los n pequeños sexos, entonces, en ese momento es imposible reconocer a un hombre o a una mujer. En la representación antropomórfica hay hombres y mujeres, a nivel del sexo no humano, no hay hombre ni mujer. Ahora bien, para mi alegría, uno de los autores que pasa por ser uno de los más edípicos, ha sabido leer y pulverizar a edipo de una manera definitiva, ese es Proust. Hay un nivel de la sexualidad, las relaciones entre los n sexos son de tal naturaleza. Homosexualidad, heterosexualidad, hombre, mujer, ya no tienen sentido: son como palabras que se pueden emplear a un nivel pero no a otro nivel, a nivel del sexo no humano, no conoce ni nombre del padre, ni exclusión, ni castración, ni... etc. En estas regiones esas cosas no existen, eso ya no concierne al inconsciente, hace parte de las imágenes que se hace la conciencia del inconsciente. De hecho, bajo el nombre del padre, están Juana de Arco, el presidente Schreber, Mao, los nombres de la historia.”1


El género es un concepto que aparece en distintos campos del entendimiento, es el caso de la filosofía, la semántica, la biología etc, y entre todos figuran una imagen que modula la forma en la cual percibimos, damos sentido y entendemos nuestra realidad, ésta es la figura del padre, la que empaña la forma de conocer lo que nos guía en este texto, el sexo.


Si el padre es el eje y referente de la familia burguesa, fundamento de la familia medieval y ley de la familia romana, éste se nos representa no solo como el signo que designa un orden jerárquico que expresa las relaciones del poder, sino que señala un socius o una realidad social determinada y el sexo es una expresión directa de estos diagramas de fuerzas: ¿cómo proyectar otros sexos u otras realidades lejos de la sombra del padre?
La realidad que es expresada desde el falocentrismo, el antropocentrismo, el machismo, etc; han dejado espacios para que una serie de intensidades (la infancia, la mujer, el homosexual, la naturaleza...) que insistían en un lugar respetuoso en lo social. En las edades tempranas del hombre y saliendo de su etapa matriarcal, el hombre permea y se forja como directriz del socius, en todas las dimensiones culturales; este diagrama de fuerzas define en su devenir el estado de cosas en el mundo, su valoración y el sentido en determinada realidad social. Quedando tales intensidades subsumidas bajo clasificaciones impuestas por una realidad de directrices antropomorfas.


En ésta dirección, desde un punto de vista filosófico, el género es una figuración mental que sirve para clasificar una serie de cosas que comparten determinadas similitudes, éste junto a las clases y las especies taxonomizan la realidad, para darle a cada objeto un lugar en el mundo, por lo que cuando al género se le denomina “hombre” de éste se deducen los criterios de orden de la institución primaria familiar en primera medida, y de otros campos como la naturaleza, la cultura, la religión, etc.


Desde entonces el deseo no quedó fuera y cayó en tal forma de representación, imponiéndose entonces, la figura del hombre (antropocentrismo) como modelo de perfección natural, el goce de la relación sexual en el pene y mas aún el hombre como vehículo de tal placer (falocentrismo), y la modulación de las conductas de los seres del mundo con respecto a sí mismo (machismo) figurando negativamente a los miembros que componen la realidad social.
Pero los referentes que instituyen la realidad no pueden con la capacidad transformadora del deseo, pero a éste no se le deja a la deriva, pues los embates del deseo sobrepasan las determinaciones de las instituciones que reproducen la realidad, el sistema, el sentido de todas las cosas y su lugar en el mundo; es de esta forma que la mujer fue a dar al hogar, el niño a la escuela, cada uno modificado en razón al rol del padre. Ya que las ideas que referencian el deseo son el hombre y la mujer, tras esto las posibles sexualidades se enfocaron en el traspaso de una a otra de las casillas impuestas.
En este orden de ideas la homosexualidad y la transexualidad, son apenas los primeros pasos a una deconstrucción de niveles mayores y con impactos sin precedentes.
Pensar en un sexo mas allá de la sombra del padre, un sexo sinestésico sería una posibilidad de llevar a cabo una sexualidad que no tome lugar en la estructura definida del sexo. La sinestesia es la propiedad cerebral de la transposición en la adquisición de datos de los sentidos, es decir, al adquirir un estímulo auditivo el cerebro lo referencia como un estímulo óptico, uno táctil en un gustativo etc, transfigurando la realidad.


La genealogía del concepto sinestésia por azar o con sentido, deviene del concepto kinestesia que es la capacidad que tiene el cerebro para entenderse desde distintas posiciones o desde una variedad de ángulos, para que a través de la percepción del movimiento del cuerpo en el espacio figure la concepción propia de la corporeidad en la realidad. Así entender el cuerpo de una forma en particular en el espacio (kinestesia) y la transfiguración voluntaria de los datos perceptivos (sinestesia) da la oportunidad de pensar un sexo que transfigure los datos sensoriales que emiten los cuerpos en sensaciones dirigidas a crear efectos precisos en el ambiente.
El sexo ksinestésico no busca placer, ni satisfacer una necesidad, usa el lenguaje pero no depende de el, éste es un diagrama de fuerzas que proyecta el cuerpo, mas aún, éste emerge desde tres vectores: el pensamiento, la acción, y el ser, que son ejes en los que el cuerpo se puede desenvolver en un espacio, por lo que su dirección no es una satisfacción para si únicamente o en sí mismo, sino su placer es la composición de la realidad.
El sexo ksinestésico enlaza elementos del pensamiento que en su mayoría son adquiridos desde la realidad (placeres, cosas o momentos), que son tanto procesos mentales como operaciones de precepción o percepción que develan la realidad, sus dinámicas y cómo éstas afectan al sí mismo.


El vector de pensamiento que compone un posible sexo ksinestésico, emerge desde la convergencia de sus propiedades como la memoria, el aprendizaje, la argumentación, la comprensión y la interpretación, entre otras, que le sirven como operaciones para poder relacionar los elementos de la realidad y su incidencia en el sí mismo, con el fin de darse facultades o herramientas con las que pueda percibir la realidad y desenvolverse en ella, y en su caso particular valorar placeres en diferentes medidas y bajo variados marcos de referencia, en la búsqueda del crecimiento de su ser-ahí.
El actuar, segundo vector de composición, se proyecta desde el sexo ksinestésico para concebir los procesos de individuación desde los cuales devenimos y por lo que somos algo en el mundo, para saber donde podemos accionar las transformaciones de nuestro entorno. Pensar es poder exponer los procesos de los que devengo, actuar es tener la capacidad de saber las potencias con las que cuenta mi cuerpo y las formas por las que puedo intervenir la realidad. El actuar expone la variedad de procesos culturales que nos hacen, igual nos permite ver al sistema con todas sus dinámicas y las formas en que podemos proceder para transformarle: interacción que es principio y fin de la sexualidad.


Por último, el ser desde un punto de vista de un sexo ksinestésico se basa en darle al cuerpo un sentido propio, es decir, definir que niveles de realidad quiero estimular para generar sobre sí mismo las transfiguraciones necesarias para una figuración de un devenir sexual diferente.
Lo que se quiere expresar es que un sexo más allá de lo humano implica darse elementos de seducción autónomos, que intensifiquen en otros cuerpos estímulos no pensados, no formateados por el establecimiento; Del mismo modo que las relaciones sexuales pesen más en aparatos anudados de mentes-cuerpos, palabras-cuerpos, insinuaciones-acciones, fluidos-imágenes, no solo en el acople de genitales, en consecuencia que sobrepasen el significante de los órganos; Lo que se espera de un sexo ksinestesico es que implique también actos no solo con otro humano sino también con el ambiente, con las cosas vivas que nos reclaman atención, no solo fornicar en las calles, en los parques, o fuera de la casa-institución, sino estimular atracción y seducción por la creación de relaciones vitales: el placer que la vida nos puede proporcionar con y mas allá de la genitalidad.


La intención directa es seducir figurando procesos, con actos que nos lleven con otros cuerpos-mentes a la creación de realidades alternas, no a gran escala necesariamente, sino en particularidades micro-políticas, afinidades, persuasiones, incitaciones, atracciones, tentaciones, provocaciones y excitaciones, que al calor de los cuerpos, de las conversaciones, del trato con los demás, con la naturaleza y el ambiente, construyan seres con sentidos existenciales y sistemas económico-políticos alternos, que produzcan realidades alternativas.

1DELEUZE / ANTI OEDIPE ET MILLE PLATEAUX Cours Vincennes - 25/01/1972. http://www.webdeleuze.com/php/texte.php?cle=126&groupe=Anti%20Oedipe%20et%20Mille%20Plateaux&langue=3