Entre vértices y vértigos, desdibujando las figuras, forjando nuestras mentes, las perspectivas nos animan. Serpenteando entre mareas de temores, galopando sobre los deseos insatisfechos, volando sobre los deberes obligados, los flujos de la naturaleza alimentan nuestro equilibrio. Haciendo infinitos con nuestros límites surcamos los sueños de las antigüedades, tejiéndonos entre los posibles sentidos buscando ser la causa del devenir actual. Fijado a los enlaces de nuestros yoes desbordando la aritmética de nuestras pasiones, soportando el peso de nuestras voluntades, sentimos la placidez de las mentes que nos acompañan. Formulando malabares con nuestras determinaciones, fluctuando entre los mecanismos de la mente, catalogando los diagramas de sensaciones que sustentan las ideas que nos apresan, destruimos el monopolio de lo obsceno. Pulsiones y lógicas frotándose bajo las letras y los números, derramándose ambos sobre las estructuras, tonos y sonidos por los canales de la consciencia, aturdiendo la tristeza, saturando el placer pastiche, intoxicamos los estereotipos de los discursos.
Sabiéndonos nuestras propias tensiones pulsionales, el ritmo de las sensaciones, antes de cualquier influencia, observa el devenir de la sensación hacia la imagen, somos flujo y dique en ésta, modula las servidumbres en la superficie de tu cuerpo, encaja las interpretaciones ajenas a tu ser.
Nadando en la profundidad oscura de los lagos de discursos, las corrientes del sentido amplían las dimensiones del entendimiento, bucea en las profundidades de sus conceptos, juega en sus rincones, cosquillea sus palabras, cada dimensión con su sensacional traba, con su adicción, patalea hasta la profundidad oscura, emerge hacia el caos toma un respiro y húndete de nuevo entre los contextos, agita las aguas estancadas de los pensamientos deprimentes.
Enredando los fundamentos de la civilización haciéndole caer, atractores extraños en sus principios, modulando su destino en el quehacer de sus escritorios, fractalizando la estructura, la fuerza de la naturaleza ritmando el devenir de la especie humana, flujos de vida enaccionando la metamorfosis del estado de las cosas.
Sabiéndonos nuestras propias tensiones pulsionales, el ritmo de las sensaciones, antes de cualquier influencia, observa el devenir de la sensación hacia la imagen, somos flujo y dique en ésta, modula las servidumbres en la superficie de tu cuerpo, encaja las interpretaciones ajenas a tu ser.
Nadando en la profundidad oscura de los lagos de discursos, las corrientes del sentido amplían las dimensiones del entendimiento, bucea en las profundidades de sus conceptos, juega en sus rincones, cosquillea sus palabras, cada dimensión con su sensacional traba, con su adicción, patalea hasta la profundidad oscura, emerge hacia el caos toma un respiro y húndete de nuevo entre los contextos, agita las aguas estancadas de los pensamientos deprimentes.
Enredando los fundamentos de la civilización haciéndole caer, atractores extraños en sus principios, modulando su destino en el quehacer de sus escritorios, fractalizando la estructura, la fuerza de la naturaleza ritmando el devenir de la especie humana, flujos de vida enaccionando la metamorfosis del estado de las cosas.
