En las
mareas de las costumbres, en las cápsulas de la rutina, los deberes
ficcionales siguen gastando nuestra energía, las virtualidades
enlazándolos, reproduciendo en sus moldes nuestra subjetividad.
Las ideas
proyectadas sobre los cuerpos nublan la existencia, cables en el
inconsciente dirigiendo su fluir, cotidianidades reproduciendo el
armazón de lo viejo.
Saturados
por las dunas de las señales, los pensamientos se evaporan en los
catálogos de las promesas, mientras la máquina eleva la deuda,
condensando la representación en el cuerpo.
He aquí
los seres que fuerzan al movimiento, la imagen del mundo se modula
con los espectros de los antiguos anhelos, la naturaleza construye
los referentes autónomos, las jerarquías se diluyen ante el
porvenir de signos complejos, el entorno nos construye buscando la
libertad, los conceptos se articulan para dar a luz otras
perspectivas, la estética de las existencias colorean los devenires,
los territorios haciéndose al ritmo de las alegrías, la mutación
de las técnicas abren los umbrales del tiempo alterado.
En los
pliegues del tiempo la psique colectiva traza enlaces de la
naturaleza con nuestros deseos, nuestras pretensiones proyectan la
estructura, los torrentes de existencia desbordan la causalidad del
establecimiento, las texturas en nuestro pensamiento hacen nítidas
nuestras posibilidades, figuras de utopías animan a los cuerpos,
líneas de los actos de alegría abriendo perspectivas en la
historia, las fuerzas de la historia y la persistencia de la
naturaleza se unen para devenir justicia.
Haciendo
de los pensamientos actos, abatidos por la avalancha de imágenes
con promesas inabarcables, las existencias se modulan susurrando como
el sismo que acecha las viejas estructuras, las sensaciones previas
al calambre, el último espasmo del ataque, somos viejos a mas
temprana edad y la experiencia se puede sustentar con fuerza, la
mirada alcanza los horizontes y nos apropiamos de la dirección del
camino, intelectuales de anden o de esquina, calibrando las
posibilidades comunales.
Allanando
las casas de la fe en nuestras mentes, saltando con la cuerda de los
limites de la ciencia, haciendo digestión con los intereses de la
deuda, los signos de las épocas anteriores no marcan nuestros
cuerpos, son nuestras manos las que graban los nuevos signos,
engendrando los sentidos indomables, las existencias insumisas, el
magma de colectividades autónomas, despresurizando los entornos,
consolidando la equidad.
Los tonos
y los ritmos, los umbrales y las imágenes, están a nuestra
disposición, los vértices de una historia que se redirecciona,
cotidianidades liberadas, los individuos a la batuta del medio, todos
nuestros hoy son ecos de las aspiraciones desde la antigüedad
convocando a la construcción del paraíso sin dios.
