Nada más que un cuerpo
somos aquí arrojados en este tiempo-espacio, ante laberintos de
futuros que nos imponen la elección constante y acuesta las
decisiones tomadas, ante la otredad el cuerpo se desenvuelve con
imágenes cerebrales, sus afecciones glandulares, sus movimientos
musculares, sus conceptos sensoriales, éstos son armaduras,
tácticas, estrategias, campos o lugares y sentidos en el ágon
cotidiano de nuestra existencia.
Tensiones nada más somos
en la ondulación eterna del universo, cada una de nuestras
cualidades están enlazadas a las ondulaciones de nuestro entorno, el
forcejeo eterno entre nosotros seres ahí y un mundo que nos subsume
en la dinámica inmortal de la transmutación de la energía. Cada
nube de tensión nos dan la consistencia en este tiempo-espacio, pero
cada nodo de tensión esta a su vez inmiscuido en muchos más, cada
cual tratando de sobrevivir al mantenerse absorbiendo de su entorno
la energía. Contando con nuestras limitadas características
necesitamos saber sembrar sensaciones y movimientos que desde el
cuerpo se presentan como las líneas de tensión en nuestra
existencia como obra de construcción de sí. Saberse mover en el
mundo implica acoplar nuestras limitaciones corporales al ritmo del
entorno, aprender a caminar, a usar una herramienta, a
transportarse... cualidades que siempre pueden mejorarse, nunca es
tiempo perdido hacer un cuerpo sensible con variedad de medidas de
valoración en la percepción y con la agilidad en el movimiento en
su vitalidad. Esta es nuestra armadura: sensaciones complejas y
movimientos ágiles, saber usarles nos dota de actitudes para
consolidar nuestra autonomía, desde lo real, es decir, desde nuestro
cuerpo, único lugar donde se expresa la vida, sin mas allá, ni
paraísos, ni infiernos, aquí nuestro cuerpo es prueba de toda la
realidad. El animismo de nuestra voluntad consiste en entender que
nuestro entorno somos nosotros mismos y que de éste vendrán las
cualidades con las que se pueden esbozar nuestras características,
tener cabeza de motor, puños de libros, pies de matemático, ojos de
aguijón.

¿qué es una pretensión
en este contexto? No basta con hacernos de un cuerpo con
características complejas, su uso en la forma de diseñar nuestra
existencia implica darle un efecto en la realidad, las potencias del
cuerpo sus fuerzas y palabras ejerciendo intensidades en el
establecimiento de las cosas y los discursos, las pretensiones buscan
objetivar nuestras potencias corporales para defendernos del entorno
y encontrar la energía de la que disponemos, luego las capacidades
discursivas al hacernos una imagen del mundo, la capacidad de
consolidarnos un argumento para cada ejercicio de fuerza nos
fundamenta una posición propia de sí, sea caricia o golpe, una
valoración de lo que nos rodea lo que nos puede fortalecer de ello y
lo que nos puede debilitar, tácticas de cómo tratar nuestro entorno
y de cómo nos puede tratar éste. Este conocimiento concrece las
potencias con las que nos vamos a desenvolver en la realidad;
Pretender empoderarnos con cualidades que incorporamos de la realidad
cumple con la función del fetichismo, en este caso de nuestra
voluntad para hacernos de fuerzas que nos defiendan del entorno,
usando nuestras características y las dinámicas de la realidad para
hacer tácticas de defensa o asalto que nos protejan del mundo,
hacerse 6 ojos de búho, escamas para devenir en el entorno, 4
colmillos de jabalí 2 de jaguar, fuerza de elefante, o un diagrama
mas suave, según requiera la situación en la que nos encontremos.
En la actualidad se
disputan todas nuestras intensiones, un pulso frecuente con la
otredad, el entorno calibrando nuestras potencias y posibilidades,
definiendo las fortalezas y debilidades en el acto: un argumento
inquebrantable, una interpretación nítida, una comprensión
sensible, un análisis estructurado, nos consolidan para el agón de
nuestra existencia. Doxa: los actos del lenguaje o del habla, ¡que
cantidad de estrategias refiere esta potencia del cuerpo!, esto nos
lleva a entender las pretensiones e intensiones de los cuerpos a
nuestro alrededor, todos los seres vivos nos encontramos en la
estrategia de la otredad y su dificultad radica en comprender qué y
cuales ejercicios de poder nos fortalecen o debilitan nuestras
posibilidades y potencias, cómo sin rechazar nuestras intensiones
podemos fluir tanto en las mentes de los demás como en los
territorios que hacen los cuerpos. Ortodoxia y heterodoxia, que
dificultad en estos dos caminos, no por ser la tiranía del entorno
en el que se vive, es más bien saber hasta dónde se cede en
nuestras propias opiniones, la capacidad de cambio en nosotros mismos
nos puede llevar a una nulidad de nuestra entidad o a una tozudez de
nuestro ego, he ahí la importancia de la nitidez en la intensión,
si se tienen claras nuestras intensiones en cualquier relación
social podemos también saber que estrategia de repliegue y
despliegue puede continuar el camino hacia nuestra autonomía,
rebosándonos de fortalezas sin que estas nos quiten la fluidez en el
entorno. De tal manera nuestra doxa puede estimular en la otredad las
intensidades para modular el medio en el que nos encontramos, sus
mentes y cuerpos enlazados en la red que nos hacen seres-en-el-mundo.
La filosofía precede
esta bipolaridad de la doxa, plantada en la cuerda floja de la
heterenomía y la autonomía, ésta nos sirve de extensión de los
ejes de valoración con los que graduamos la realidad, la posibilidad
que nos dota esta cualidad es proyectar campos o lugares de acción
de nuestros pensamientos, es decir, la palabra que alienta la mente,
el acto que contiene el mensaje, la situación que nos abre la puerta
al conocimiento; la mente: refiriéndonos a la semiótica colectiva,
es el campo de la noosfera donde se vive el ágon: aquí nos es
necesario entender que una filosofía implica extender una serie de
dimensiones de medida de la realidad, los conceptos, imágenes del
mundo junto con las pulsiones de nuestro cuerpo figuran una
dirección, una magnitud, una fuerza de nuestro ser, pensar y actuar
en el mundo, lo que nos da ha conocer entonces la filosofía que
estructura cada campo o lugar en el que nos desenvolvemos, llámese
este instituciones, relaciones sociales o personales, creencias, etc,
es decir lugares donde se interactúa en una relación social de
fuerzas donde nos subsumen o nos hacemos nuestro territorio. La
filosofía es extensión de nuestro cuerpo en cuanto es el radar con
el que se expone la situación de nuestro corporeidad y su relación
con el entorno, la variedad de dimensiones con que nos dota la
filosofía nos expone los flujos y los diques de las materias y
lenguajes que componen la realidad, de tal manera que se reconocen
tanto dinámicas como actores en el ágon eterno del
ser-en-el-mundo, en otras palabras las posibilidades que el medio nos
presta para continuar o acabar nuestra existencia, lo cual nos presta
conocimientos para consolidarnos y mantener nuestra vitalidad
sorteando los obstáculos que de la otredad nos asalta.
Cada una de estas
dimensiones con su propia emisión de energía hace que la existencia
devenga la capacidad de crearnos estéticamente nuestra propia vida.
La ostensión de todas las anteriores propiedades del ser-ahí nos
solicita tener clara las virtualidades por las cuales se proyecta
nuestro ser, pensar y actuar en los medios o entornos. Qué
definiciones tenemos para guiar nuestras fuerzas: la libertad, la
justicia y la equidad, entre otras, estas marcan la guía por la cual
se desenvuelven nuestros actos, es un arte aplicar las intensidades
en cada dimensión de la realidad proyectando los sentidos que le dan
coherencia a cada fase de nuestro ser-en-el-mundo para materializar
estas virtualidades, teniendo en cuenta que cada una de estas
manifestaciones puede saturar nuestra obra de sí mismos al caer en
un solipsismo psíquico o dejarnos vacíos de su referente si solo
albergamos en sí construcciones mentales ajenas a nosotros mismos,
con qué claridad tratamos el magma de significados de la libertad,
con qué nitidez usamos el discurso de la justicia, con qué
coherencia hablamos de la práctica de la equidad, su composición,
su profundidad, su textura, sus temas, son los que marcan el sentido
y ostentan la vitalidad de nuestra existencia; En los diferentes
discursos, en las diferentes relaciones sociales, en las diferentes
áreas del conocimiento, en las diferentes personalidades, estos
referentes no se plantean igual, sus sentidos vienen comprometidos a
ciertas relaciones de poder virtuales en las que el ser ahí trata
con la otredad, esto nos implica el acto de responsabilidad de la
creación autónoma, el saber cómo cada ejercicio de fuerza de
nuestras palabras y actos diluye o concreta tales virtualidades o
ideales en el proceso de creación de nuestra propia existencia,
practicar una libertad, emitir un juicio, o formular una equidad, son
las tareas de mayor complejidad al tratar de hacer de nuestra
existencia un vector de transformación en el entorno, mas aún que
las dimensiones antes mencionadas tengan un fundamento concreto en
la realidad cotidiana hace de esta tarea un acto artístico, ya que
se juega tanto esta perspectiva que tenemos sobre nosotros mismos
como la que tenemos del entorno siendo su finalidad una reciproca
transformación donde las alegrías fundamento de la libertad,
satisfacciones fundamento de la justicia y la corresponsabilidad
fundamento de la equidad, se tejen y modulan nuestro ser ahí,
haciéndonos mas fuertes en una evolución de la especie no
competitiva sino de complejización de nuestras actitudes sociales,
marcando a cada instante los sentidos del ahora.