De un paso
vamos cayendo, yema, tobillo, muslo, aceptando la irreversible
sensación en el estomago de la decisión tomada, un beso, una deuda,
una apuesta, fuera de todos los posibles sentidos los instantes
marcan a cada micra el trayecto, así el viento entre los dedos, la
presión del vacío en las zonas erógenas, la perspectiva
absorbiendonos, todas las malas o buenas decisiones tomadas pasan a
segundo plano, es el ahora, sin redención, sin culpa, lo que somos
siendo en si mismo.
La
singularización de un tiempo que se vuelve adrenalina en cada célula
del cuerpo, nos conocemos todos los espacios de la carne sintiéndonos
mas amplios, duplicando la noción de nuestro peso, el sin escape de
una decisión tomada, circulación de puntadas en las piernas, aquí
y ahora, repitiéndose 24 cuadros por segundo, la densidad de los
labios, el dinero recibido, la alta posibilidad de las opciones, con
seguridad se puede repetir pero no con esta dulce angustia en las
costillas y en los homoplatos.
El pasado
redobla su presencia hinchando la saturación de los colores del
inconsciente, la imágenes fraccionadas fluyen fuera del compás de
los latidos, un brazo agíl opuesto al otro, presentes temblores
sectorizados ante una imagen propia catatónica, dulces futuros
lamiéndonos las orejas, dulces planes tocándonos las piernas,
dulces posibilidades recorriéndonos la espalda, heterogénesis de
horizontes respondiendo al instante.
Las caras
alejándose y sus pupilas estrechándose, el primer cobro, la ultima
carta de la casa, el necesario efecto, todo se propone a encausarnos
a otra desición, la serenidad del balance que valora si fue acertada
la elección, todo vuelve a su densidad normal por un segundo, la
satisfacción por la potencia adquirida de la buena opción hincha
los pulmones, quita el peso dando paso a la perspectiva, o nos
sumerge en el torrente de lo sabido.
Aún así
arrojados en el mundo caemos siempre en la divergencia de varios
caminos, instintivamente nos hacemos andar por los espacios según
las herramientas y armas que en nuestra naturaleza reposa, puedes
decir que estas hecho para tener o no tener predadores, pero la
dificultad esta en hacernos instintos, estos son los que nos ubican
entre los diferentes horizontes, cuantos ojos quieres tener, cuantas
garras, orejas largas o cortas, agíl o perspicaz, del tipo estoy
aquí o del tipo me fundo en el entorno, sangre fría, caliente o
insecto, galopando, volando o reptando. Pisada fina o de rinoceronte,
de mente colectiva o de actitud individual, ¿qué clase de animales
podemos ser? Los instintos nos han dotado de palabra, símbolo y
trabajo sobre la naturaleza, elementos que son sólo los colores
primarios de nuestras pieles, pero el comienzo de nuestras
estrategias de supervivencia, de las lógicas de nuestros
territorios.
