jueves, 20 de junio de 2013

DE UN PASO.

De un paso vamos cayendo, yema, tobillo, muslo, aceptando la irreversible sensación en el estomago de la decisión tomada, un beso, una deuda, una apuesta, fuera de todos los posibles sentidos los instantes marcan a cada micra el trayecto, así el viento entre los dedos, la presión del vacío en las zonas erógenas, la perspectiva absorbiendonos, todas las malas o buenas decisiones tomadas pasan a segundo plano, es el ahora, sin redención, sin culpa, lo que somos siendo en si mismo.

La singularización de un tiempo que se vuelve adrenalina en cada célula del cuerpo, nos conocemos todos los espacios de la carne sintiéndonos mas amplios, duplicando la noción de nuestro peso, el sin escape de una decisión tomada, circulación de puntadas en las piernas, aquí y ahora, repitiéndose 24 cuadros por segundo, la densidad de los labios, el dinero recibido, la alta posibilidad de las opciones, con seguridad se puede repetir pero no con esta dulce angustia en las costillas y en los homoplatos.
El pasado redobla su presencia hinchando la saturación de los colores del inconsciente, la imágenes fraccionadas fluyen fuera del compás de los latidos, un brazo agíl opuesto al otro, presentes temblores sectorizados ante una imagen propia catatónica, dulces futuros lamiéndonos las orejas, dulces planes tocándonos las piernas, dulces posibilidades recorriéndonos la espalda, heterogénesis de horizontes respondiendo al instante.

Las caras alejándose y sus pupilas estrechándose, el primer cobro, la ultima carta de la casa, el necesario efecto, todo se propone a encausarnos a otra desición, la serenidad del balance que valora si fue acertada la elección, todo vuelve a su densidad normal por un segundo, la satisfacción por la potencia adquirida de la buena opción hincha los pulmones, quita el peso dando paso a la perspectiva, o nos sumerge en el torrente de lo sabido.

Aún así arrojados en el mundo caemos siempre en la divergencia de varios caminos, instintivamente nos hacemos andar por los espacios según las herramientas y armas que en nuestra naturaleza reposa, puedes decir que estas hecho para tener o no tener predadores, pero la dificultad esta en hacernos instintos, estos son los que nos ubican entre los diferentes horizontes, cuantos ojos quieres tener, cuantas garras, orejas largas o cortas, agíl o perspicaz, del tipo estoy aquí o del tipo me fundo en el entorno, sangre fría, caliente o insecto, galopando, volando o reptando. Pisada fina o de rinoceronte, de mente colectiva o de actitud individual, ¿qué clase de animales podemos ser? Los instintos nos han dotado de palabra, símbolo y trabajo sobre la naturaleza, elementos que son sólo los colores primarios de nuestras pieles, pero el comienzo de nuestras estrategias de supervivencia, de las lógicas de nuestros territorios.