martes, 25 de junio de 2013

ANIMAL POLÍTICO



Aún cuando la lucidez no fluye con un suficiente matiz: contornos muy concretos, gestos muy difusos, exceso de abstracción, mínimo de hiperrealismo, no importa ¡que difícil es hacerse una imagen del mundo! La profundidad no es importante si la composición de nosotros mismos no solfea con la fluctuación existencial de los demás, aunque las máquinas no pueden tocar el piano; El reto está en hallar ese trazo propio en los conceptos, la gradación en las pulsiones y las texturas de la imagen, las dimensiones por asaltar nos impone una conjugación de nuestras potencias, arrojados al mundo sin garras, ni pelaje, sin dientes, pero por fortuna, los conceptos a diferencia del plumaje se modulan en el tiempo, las pulsiones se diseñan no como el instinto, y la capacidad de producir imágenes mentales fuera de las perceptuales nos aleja del entendimiento del entorno o de su manipulación exagerada. “Tristes” péndulos entre la cultura, la naturaleza y nuestro cuerpo.

En la convergencia para hacernos un animal político que se module en el devenir de la naturaleza nos es imperante tomar bajo nuestra autonomía los conceptos con los que se colorea nuestro pensamiento, las pulsiones que nos protegen del entorno y las imágenes que nos hacemos de lo que queremos ser. Tal responsabilidad implica tener claro cómo el nosotros mismos, el ser-ahí, el individuo, esta influenciado por las relaciones de poder de maquinarias sociales que nos cualifican, máquinas que nos hacen caer en un circuito conductista para controlar las pulsiones animales que la naturaleza nos ha dotado por tanto tiempo. Negar esta dimensión animal anula tanto las potencias del cerebro y el cuerpo para hacer cuerpos sociales (comunidades o sociedades), como la facultad de crear imágenes de mundos posibles desde la intuición (imaginario radical), como la capacidad de crear conceptos por los cuales valorar el entorno (producción deseante); si la lucidez vibra en tu pensamiento y todas sus posibles dimensiones, y decides estar del lado de la naturaleza y hacerte un animal político, es necesario comenzar ha hacerte un imagen propia que te faculte para sobrevivir en un entorno de homogeneización, dientes, garras, venenos, corazas de conceptos, lo necesario para tener el tiempo-espacio para tejernos una imagen propia del mundo desde la cual fijar actitudes y éticas que nos preparen para el agón cotidiano, la cromática del pensamiento hace que se cree un territorio, uno propio, el cual si no esta viciado por teologías y doctrinas miopes, será el lugar de recargar energía para otro día mas; La agudeza que el pensamiento en todas sus dimensiones tiene para desenvolverse en un territorio implica entender los demás territorios, cÓmo las demás personas tienen sus propia cromática de pensamiento, sus anhelos y sus intensiones. Ese trasegar por los territorios físicos y mentales de la otredad nos dan las pautas para hallar las lógicas de los medios y los entornos, las señales auditivas, las visuales, las contextuales, las de habilidad física, nos impone hacernos de un cuerpo que se pueda mantener en el transcurso de ese territorio, que tantas orejas tienes para ser un buen psicólogo o un burócrata, que tantas fuerzas tienes para ser un director de proyectos o un ingeniero civil, para defender a los humanos y la reciprocidad te vas hacer de garras o de aullidos, cada aspecto de la realidad humana nos hace tener habilidades, pero lo que han hecho las sociedades es homologar todas las habilidades para así encajar a cada sujeto a un lugar de la estructura, que claro esta amañada para sostener algunos poderosos.

La naturaleza no es dios, pero la religión a falseado en tu mente las imágenes del mundo, las pulsiones de tu cuerpo y ha monopolizado los conceptos, esas potencias con las que la naturaleza nos doto son amañadas por estructuras que te convierten a su antojo en animal domestico o salvaje, según se requiera, el bien y el mal solo son trampas de la misma moral para hacerte un ángel o un monstruo ambos en la misma estructura de control, pero las calles no soportan arboles con raíces indomables, y desde el principio de los tiempos de la sociedad la naturaleza se a hecho eco entre las calles de la ciudad, y muchos han dejado de ser o estar sujetos a su lógica y devienen el rizoma dentro de la estructura. La naturaleza humana tiene algo imperativo -no podemos vivir solos- la congregación es nuestro signo, ya seamos manada nómada o himenópteros sedentarios, aquí esta la base tanto conceptual, como pulsional, como imaginaria de la cual no podemos negar: la interdependencia, esta perspectiva es el límite real e infinita proyección de la imaginación a toda nuestra aspiración, toda la sinestesia que nos conecta y que consolida las relaciones sociales, lo que algunos han dado en llamar el tiempo.

Que cáncer este único dios que tomó las actitudes de los animales (lobos, sapos, ratas, leones, gatos, langostas, culebras... etc) para diagramarlos en unas ideas de bien y mal que ridículamente contrastan con la sofisticación de la evolución de la naturaleza. Sin anotar que la mas inmunda pústula tiene una virtud mas fuerte, que cualquier promesa de redención; Esa es una de las mas difíciles elecciones a la que podemos llegar, eres una animal domesticado o te atreves a seguir una pulsión salvaje.

Si quieres saber que formas hay para domesticar y vivir como esclavo aprende qué formas de adiestramiento pueden adiestrar a un animal, el conductismo y el psicoanálisis tejen tu collar.

Pero ¿cómo hacer que emerja esta pulsión salvaje de un cuerpo dócil domesticado?. No existe receta para hacerse de herramientas para la supervivencia, pero la etología animal nos darán algunas pistas.

El fundamento es el mismo somos seres interdependientes, gregarios y la socialización hace parte de la constitución misma del individuo, ¿dónde se siente el displacer de nuestros tiempos?, el medio ha sido modificado de la mejor forma de supervivencia de la especie, el pensamiento se ha desarrollado de tal manera que tenemos la claridad de las amenazas y salvaguardas de nosotros mismos y el entorno, luego hemos conseguido un grado de autopercepción humana para poder vivir mejor. Pero la mente vieja lógica y jerárquica, descansa sobre la idea de privilegio, manteniendo en la insatisfacción a muchos para dominar su voluntad: hambre, abstinencia y sed son su fuente de dominación, sobre el racionar de los placeres en un mundo donde la naturaleza nos sobresatisface. La pulsión salvaje nos llama a la satisfacción, la reciprocidad, la protección, la autonomía de todos los humanos y pueblos en el mundo.

Los latidos y la respiración son el efecto de las pulsiones vitales, comer, dormir, fornicar, protegerse, satisfacerse, la respiración-latido en estados de ira, de cariño, de incógnita, o de entendimiento, el entendimiento de las cosas que nos crean alguna necesidad, lo que nos impulsa, el olor a piel, la combinación de sabor, textura y temperatura, cada latido construye el contorno de los objetos, si nos satisface o nos afecta, nos devela el lugar donde se encuentra el cariño o el odio, el funcionamiento de los miedos y alegrías en el mundo, todos estos respiros-latidos pulsionales cartografían la vida y la muerte en el mundo, eros y tanathos, las salidas y entradas de los circuitos de peligros o protección, solo un cómo y lejos de saber un por qué: el primer beso, el primer regaño del jefe, la sensación de estar a mas de 10 metros del suelo, patalear en el agua temiendo ahogarse, una ruptura amorosa o la confirmación de una infidelidad, son sensaciones que modulan el ritmo cardio-respiratorio y si son desconocidos por nosotros mismos pueden ser manipulados, produciéndote miedo para atacar o relajación para controlar. En nuestra extraña manada enseñamos a socializar sin manipular esta dimensión: explicándola, animándola a reconocer su autonomía y a señalar como potencia individual obra de sí, ético-estética de la pulsión.

La red de los conceptos varían en cada manada pues es la confluencia entre la comunidad y el individuo en nuestro sistema nervioso, el lenguaje, la gestualidad, el habla son medios por los cuales los conceptos viajan de cuerpo en cuerpo para rodear los objetos y así construir fluencias de palabras y cosas y hacernos un entorno, si el individuo no muestra un dominio de los conceptos por los cuales se mueve la realidad va ha ser manipulado pero si por el contrario los reconoce la necesidad de crearse unos propios es predominante, es la relación entre pensamiento e instinto de conservación, lo que nos llama a una individualidad que marcará nuestro papel en la dinámica social; entender un chiste, o poder sostener una conversación, ir mas allá de los lugares comunes, poderse plantear problemáticas y cuestiones, entender lo que siente otra persona, nos entrega una facultad que ni es social ni es individual, poder revelar lo propio y lo social junto con toda la teoría de conjuntos que esto implica en nuestra psique, nos dota de la capacidad de ver la intensión de los demás y el entorno con respecto a lo que quieren de nosotros, ahí se comienza a consolidar nuestra imagen del mundo: el brillo del bien y del mal como los limitantes culturales de la pulsión, el brillo como su mínimo control, la oscuridad como su máximo, en las relaciones sociales. La saturación de los diferentes discursos e instituciones en cada cuerpo, la influencia en nuestra psique de la exaltación u opacidad de nuestras características para sostenernos en determinadas estructuras. El contraste entre lo social y lo individual en nuestra ética y su imposición en nuestra conducta. Y por último el matiz por la que cada ser ahí arrojado en el mundo es único en el mundo así sea en un 1% de su mental. Esta potencia de podernos hacernos una imagen del mundo es la que nos perfila los horizontes de la vida que podemos vivir tanto sus obstáculos, retos y satisfacciones. En nuestra extraña manada no dejas de ser pequeño si no has construido una imagen propia del mundo.

Así la fuerza de nuestros músculos y huesos nos dan una aproximación de la magnitud, dirección y energía con la que contamos para desplegar nuestras potencias, esta cualidad juzga al medio, le reconoce, visibiliza la cantidad de fuerzas que lo constituyen: vulnerabilidades y fortalezas que constituyen al cuerpo social y al individuo, la magnitud de los efectos que podemos infringir a los demás, la dirección de los fundamentos de nuestra ético-estética, la energía que podemos canalizar en nuestros actos, palabras e ideas, con el fin de modular el entorno, sacudir la idea del bien y mal hasta exponer su hipocresía, concrecer el concepto de libertad sus manipulaciones y sus posibilidades, movilizar la idea de justicia entre los cuerpos hasta que sea esta un referente a priori de la socialización humana, la satisfacción de la causa justa, la empatía con la otredad, la objetivación de la mezquindad, la propagación de la energía de la reciprocidad; En nuestra extraña manada enseñamos el espectro de fuerza desde la caricia hasta el golpe y cómo cada grado de biolencia implica una responsabilidad de juicio, argumentación, interpretación, comprensión, análisis para su enacción, es en la fuerza donde se ponen en juego todas las virtualidades llámese estas ideas, creencias, ideologías, filosofías, etc, la fuerza con las que una virtualidad se respalda cambia su significado, la guerra y la paz son el mismo movimiento de un ejercicio de poder, pero como nosotros dentro de un Nosotros puede hacer que la realidad sea modulada: la dificultad que entraña hacer que la fuerza sea una idea y la idea sea una fuerza se basa en la forma de como los seres humanos pueden volver a que sus instintos sean desatados en pro de la comunidad, haciendo que la mezquindad apague sus fuerzas, la libertad sea su horizonte, la justicia su mecanismo y la equidad su sustento.