Aún
cuando la lucidez no fluye con un suficiente matiz: contornos muy
concretos, gestos muy difusos, exceso de abstracción, mínimo de
hiperrealismo, no importa ¡que difícil es hacerse una imagen del
mundo! La profundidad no es importante si la composición de nosotros
mismos no solfea con la fluctuación existencial de los demás,
aunque las máquinas no pueden tocar el piano; El reto está en
hallar ese trazo propio en los conceptos, la gradación en las
pulsiones y las texturas de la imagen, las dimensiones por asaltar
nos impone una conjugación de nuestras potencias, arrojados al mundo
sin garras, ni pelaje, sin dientes, pero por fortuna, los conceptos a
diferencia del plumaje se modulan en el tiempo, las pulsiones se
diseñan no como el instinto, y la capacidad de producir imágenes
mentales fuera de las perceptuales nos aleja del entendimiento del
entorno o de su manipulación exagerada. “Tristes” péndulos
entre la cultura, la naturaleza y nuestro cuerpo.
En
la convergencia para hacernos un animal político que se module en el
devenir de la naturaleza nos es imperante tomar bajo nuestra
autonomía los conceptos con los que se colorea nuestro pensamiento,
las pulsiones que nos protegen del entorno y las imágenes que nos
hacemos de lo que queremos ser. Tal responsabilidad implica tener
claro cómo el nosotros mismos, el ser-ahí, el individuo, esta
influenciado por las relaciones de poder de maquinarias sociales que
nos cualifican, máquinas que nos hacen caer en un circuito
conductista para controlar las pulsiones animales que la naturaleza
nos ha dotado por tanto tiempo. Negar esta dimensión animal anula
tanto las potencias del cerebro y el cuerpo para hacer cuerpos
sociales (comunidades o sociedades), como la facultad de crear
imágenes de mundos posibles desde la intuición (imaginario
radical), como la capacidad de crear conceptos por los cuales valorar
el entorno (producción deseante); si la lucidez vibra en tu
pensamiento y todas sus posibles dimensiones, y decides estar del
lado de la naturaleza y hacerte un animal político, es necesario
comenzar ha hacerte un imagen propia que te faculte para sobrevivir
en un entorno de homogeneización, dientes, garras, venenos, corazas
de conceptos, lo necesario para tener el tiempo-espacio para tejernos
una imagen propia del mundo desde la cual fijar actitudes y éticas
que nos preparen para el agón cotidiano, la cromática del
pensamiento hace que se cree un territorio, uno propio, el cual si no
esta viciado por teologías y doctrinas miopes, será el lugar de
recargar energía para otro día mas; La agudeza que el pensamiento
en todas sus dimensiones tiene para desenvolverse en un territorio
implica entender los demás territorios, cÓmo las demás personas
tienen sus propia cromática de pensamiento, sus anhelos y sus
intensiones. Ese trasegar por los territorios físicos y mentales de
la otredad nos dan las pautas para hallar las lógicas de los medios
y los entornos, las señales auditivas, las visuales, las
contextuales, las de habilidad física, nos impone hacernos de un
cuerpo que se pueda mantener en el transcurso de ese territorio, que
tantas orejas tienes para ser un buen psicólogo o un burócrata, que
tantas fuerzas tienes para ser un director de proyectos o un
ingeniero civil, para defender a los humanos y la reciprocidad te vas
hacer de garras o de aullidos, cada aspecto de la realidad humana nos
hace tener habilidades, pero lo que han hecho las sociedades es
homologar todas las habilidades para así encajar a cada sujeto a un
lugar de la estructura, que claro esta amañada para sostener algunos
poderosos.
La
naturaleza no es dios, pero la religión a falseado en tu mente las
imágenes del mundo, las pulsiones de tu cuerpo y ha monopolizado los
conceptos, esas potencias con las que la naturaleza nos doto son
amañadas por estructuras que te convierten a su antojo en animal
domestico o salvaje, según se requiera, el bien y el mal solo son
trampas de la misma moral para hacerte un ángel o un monstruo ambos
en la misma estructura de control, pero las calles no soportan
arboles con raíces indomables, y desde el principio de los tiempos
de la sociedad la naturaleza se a hecho eco entre las calles de la
ciudad, y muchos han dejado de ser o estar sujetos a su lógica y
devienen el rizoma dentro de la estructura. La naturaleza humana
tiene algo imperativo -no podemos vivir solos- la congregación es
nuestro signo, ya seamos manada nómada o
himenópteros
sedentarios, aquí esta la base tanto conceptual, como
pulsional, como imaginaria de la cual no podemos negar: la
interdependencia, esta perspectiva es el límite real e infinita
proyección de la imaginación a toda nuestra aspiración, toda la
sinestesia que nos conecta y que consolida las relaciones sociales,
lo que algunos han dado en llamar el tiempo.
Que
cáncer este único dios que tomó las actitudes de los animales
(lobos, sapos, ratas, leones, gatos, langostas, culebras... etc) para
diagramarlos en unas ideas de bien y mal que ridículamente
contrastan con la sofisticación de la evolución de la naturaleza.
Sin anotar que la mas inmunda pústula tiene una virtud mas fuerte,
que cualquier promesa de redención; Esa es una de las mas difíciles
elecciones a la que podemos llegar, eres una animal domesticado o te
atreves a seguir una pulsión salvaje.
Si
quieres saber que formas hay para domesticar y vivir como esclavo
aprende qué formas de adiestramiento pueden adiestrar a un animal,
el conductismo y el psicoanálisis tejen tu collar.
Pero
¿cómo hacer que emerja esta pulsión salvaje de un cuerpo dócil
domesticado?. No existe receta para hacerse de herramientas para la
supervivencia, pero la etología animal nos darán algunas pistas.
El
fundamento es el mismo somos seres interdependientes, gregarios y la
socialización hace parte de la constitución misma del individuo, ¿dónde se siente el displacer de nuestros tiempos?, el medio ha sido
modificado de la mejor forma de supervivencia de la especie, el
pensamiento se ha desarrollado de tal manera que tenemos la claridad
de las amenazas y salvaguardas de nosotros mismos y el entorno, luego
hemos conseguido un grado de autopercepción humana para poder vivir
mejor. Pero la mente vieja lógica y jerárquica, descansa sobre la
idea de privilegio, manteniendo en la insatisfacción a muchos para
dominar su voluntad: hambre, abstinencia y sed son su fuente de
dominación, sobre el racionar de los placeres en un mundo donde la
naturaleza nos sobresatisface. La pulsión salvaje nos llama a la
satisfacción, la reciprocidad, la protección, la autonomía de
todos los humanos y pueblos en el mundo.
Los
latidos y la respiración son el efecto de las pulsiones vitales,
comer, dormir, fornicar, protegerse, satisfacerse, la
respiración-latido en estados de ira, de cariño, de incógnita, o
de entendimiento, el entendimiento de las cosas que nos crean alguna
necesidad, lo que nos impulsa, el olor a piel, la combinación de
sabor, textura y temperatura, cada latido construye el contorno de
los objetos, si nos satisface o nos afecta, nos devela el lugar donde se
encuentra el cariño o el odio, el funcionamiento de los miedos y
alegrías en el mundo, todos estos respiros-latidos pulsionales
cartografían la vida y la muerte en el mundo, eros y tanathos, las
salidas y entradas de los circuitos de peligros o protección, solo
un cómo y lejos de saber un por qué: el primer beso, el primer
regaño del jefe, la sensación de estar a mas de 10 metros del
suelo, patalear en el agua temiendo ahogarse, una ruptura amorosa o
la confirmación de una infidelidad, son sensaciones que modulan el
ritmo cardio-respiratorio y si son desconocidos por nosotros mismos
pueden ser manipulados, produciéndote miedo para atacar o relajación
para controlar. En nuestra extraña manada enseñamos a socializar
sin manipular esta dimensión: explicándola, animándola a reconocer
su autonomía y a señalar como potencia individual obra de sí,
ético-estética de la pulsión.
La
red de los conceptos varían en cada manada pues es la confluencia
entre la comunidad y el individuo en nuestro sistema nervioso, el
lenguaje, la gestualidad, el habla son medios por los cuales los
conceptos viajan de cuerpo en cuerpo para rodear los objetos y así
construir fluencias de palabras y cosas y hacernos un entorno, si el
individuo no muestra un dominio de los conceptos por los cuales se
mueve la realidad va ha ser manipulado pero si por el contrario los
reconoce la necesidad de crearse unos propios es predominante, es la
relación entre pensamiento e instinto de conservación, lo que nos
llama a una individualidad que marcará nuestro papel en la dinámica
social; entender un chiste, o poder sostener una conversación, ir
mas allá de los lugares comunes, poderse plantear problemáticas y
cuestiones, entender lo que siente otra persona, nos entrega una
facultad que ni es social ni es individual, poder revelar lo propio y
lo social junto con toda la teoría de conjuntos que esto implica en
nuestra psique, nos dota de la capacidad de ver la intensión de los
demás y el entorno con respecto a lo que quieren de nosotros, ahí
se comienza a consolidar nuestra imagen del mundo: el brillo del bien
y del mal como los limitantes culturales de la pulsión, el brillo
como su mínimo control, la oscuridad como su máximo, en las
relaciones sociales. La saturación de los diferentes discursos e
instituciones en cada cuerpo, la influencia en nuestra psique de la
exaltación u opacidad de nuestras características para sostenernos
en determinadas estructuras. El contraste entre lo social y lo
individual en nuestra ética y su imposición en nuestra conducta. Y
por último el matiz por la que cada ser ahí arrojado en el mundo es
único en el mundo así sea en un 1% de su mental. Esta potencia de
podernos hacernos una imagen del mundo es la que nos perfila los
horizontes de la vida que podemos vivir tanto sus obstáculos, retos
y satisfacciones. En nuestra extraña manada no dejas de ser pequeño
si no has construido una imagen propia del mundo.
Así
la fuerza de nuestros músculos y huesos nos dan una aproximación de
la magnitud, dirección y energía con la que contamos para desplegar
nuestras potencias, esta cualidad juzga al medio, le reconoce,
visibiliza la cantidad de fuerzas que lo constituyen:
vulnerabilidades y fortalezas que constituyen al cuerpo social y al
individuo, la magnitud de los efectos que podemos infringir a los
demás, la dirección de los fundamentos de nuestra ético-estética,
la energía que podemos canalizar en nuestros actos, palabras e
ideas, con el fin de modular el entorno, sacudir la idea del bien y
mal hasta exponer su hipocresía, concrecer el concepto de libertad
sus manipulaciones y sus posibilidades, movilizar la idea de justicia
entre los cuerpos hasta que sea esta un referente a priori de la
socialización humana, la satisfacción de la causa justa, la empatía
con la otredad, la objetivación de la mezquindad, la propagación de
la energía de la reciprocidad; En nuestra extraña manada enseñamos
el espectro de fuerza desde la caricia hasta el golpe y cómo cada
grado de biolencia implica una responsabilidad de juicio,
argumentación, interpretación, comprensión, análisis para su
enacción, es en la fuerza donde se ponen en juego todas las virtualidades llámese estas ideas, creencias, ideologías,
filosofías, etc, la fuerza con las que una virtualidad se respalda
cambia su significado, la guerra y la paz son el mismo movimiento de
un ejercicio de poder, pero como nosotros dentro de un Nosotros puede
hacer que la realidad sea modulada: la dificultad que entraña hacer
que la fuerza sea una idea y la idea sea una fuerza se basa en la
forma de como los seres humanos pueden volver a que sus instintos
sean desatados en pro de la comunidad, haciendo que la mezquindad
apague sus fuerzas, la libertad sea su horizonte, la justicia su
mecanismo y la equidad su sustento.
