domingo, 24 de noviembre de 2013

DESBORDES DE CONSCIENCIA

En las mareas de las costumbres, en las cápsulas de la rutina, los deberes ficcionales siguen gastando nuestra energía, las virtualidades enlazándolos, reproduciendo en sus moldes nuestra subjetividad.

Las ideas proyectadas sobre los cuerpos nublan la existencia, cables en el inconsciente dirigiendo su fluir, cotidianidades reproduciendo el armazón de lo viejo.

Saturados por las dunas de las señales, los pensamientos se evaporan en los catálogos de las promesas, mientras la máquina eleva la deuda, condensando la representación en el cuerpo.

He aquí los seres que fuerzan al movimiento, la imagen del mundo se modula con los espectros de los antiguos anhelos, la naturaleza construye los referentes autónomos, las jerarquías se diluyen ante el porvenir de signos complejos, el entorno nos construye buscando la libertad, los conceptos se articulan para dar a luz otras perspectivas, la estética de las existencias colorean los devenires, los territorios haciéndose al ritmo de las alegrías, la mutación de las técnicas abren los umbrales del tiempo alterado.

En los pliegues del tiempo la psique colectiva traza enlaces de la naturaleza con nuestros deseos, nuestras pretensiones proyectan la estructura, los torrentes de existencia desbordan la causalidad del establecimiento, las texturas en nuestro pensamiento hacen nítidas nuestras posibilidades, figuras de utopías animan a los cuerpos, líneas de los actos de alegría abriendo perspectivas en la historia, las fuerzas de la historia y la persistencia de la naturaleza se unen para devenir justicia.



Haciendo de los pensamientos actos, abatidos por la avalancha de imágenes con promesas inabarcables, las existencias se modulan susurrando como el sismo que acecha las viejas estructuras, las sensaciones previas al calambre, el último espasmo del ataque, somos viejos a mas temprana edad y la experiencia se puede sustentar con fuerza, la mirada alcanza los horizontes y nos apropiamos de la dirección del camino, intelectuales de anden o de esquina, calibrando las posibilidades comunales.

Allanando las casas de la fe en nuestras mentes, saltando con la cuerda de los limites de la ciencia, haciendo digestión con los intereses de la deuda, los signos de las épocas anteriores no marcan nuestros cuerpos, son nuestras manos las que graban los nuevos signos, engendrando los sentidos indomables, las existencias insumisas, el magma de colectividades autónomas, despresurizando los entornos, consolidando la equidad.


Los tonos y los ritmos, los umbrales y las imágenes, están a nuestra disposición, los vértices de una historia que se redirecciona, cotidianidades liberadas, los individuos a la batuta del medio, todos nuestros hoy son ecos de las aspiraciones desde la antigüedad convocando a la construcción del paraíso sin dios.