martes, 30 de noviembre de 2010

DESCARGAS DESENVOLVENTES


DESCARGAS DESENVOLVENTES


¿Quienes de nosotros correremos sin la carga, quienes estarán dispuestos a salir de la noche, Quienes llegarán a la tierra de los fuertes, los justos y los sabios?. Ahora entraremos en las estructuras que nos vieron nacer, tanta dignidad en el pensamiento, tanta altivez en el actuar, tanta fuerza en el ser y por lo tanto tanta libertad, corroerán las estructuras que al fin dejarán ver, el sur del horizonte.

En el camino del constituirse el individuo tiene que tejer en sí una serie de rítmicas en las cuales se constituyen los espacios, en esta relación tan intima de espacio-tiempo es desde donde podemos pensar y hablar de “rítmicas”, en oposición al habito, que nos imponen determinadas estructuras sociales, físicas, anímicas, afectivas o discursivas. Los puntos en los que la consciencia se sostiene son unos pocos, los que ha fuerza de memoria y de castigo, nos fuerzan a aceptar lo normalmente establecido; Son tales convenciones y repentinas decencias las que nos abordan a la hora de exigir que nuestra opresión desaparezca, lo que ejerce mayor influencia en nuestra actual situación, pero que aún así es lo que mas se aleja del análisis económico-político de la vida del hombre, lo que menos habla de nosotros mismos, de lo cotidiano. No nos damos cuenta así de que la actitud tomada frente al mundo direcciona a cada instante, ya sean a las cosas o a las personas, para mantener el contenido primario de nuestra realidad, para mantener el ritmo.

Es allí donde el mugre en el ojo del poder deja pensar otras formas de existencia, donde el borracho en su trabajo demanda ser tratado como humano; es allí donde el niño en la escuela amenaza a los profesores con pistolas de mentiras, mostrando que las mentiras que el profesor cuenta son mas peligrosas que el arma que él tiene, pues no hay nada mas peligroso que creer que éste sistema tiene algo guardado y bueno para cada uno de los que pensamos en que “no hay que comprar tal cosa para poder comprar tal otra.” somos a nosotros mismos a los que nos hablamos, somos a nosotros mismos los que nos explotamos, porque cada hijo de puta que pelea por los intereses del patrón, es el tirano directo que nos avienta y nos expone desnudos ante la injusticia, por lo cual el terror que usan con él, éste mismo lo distribuye a sus subalternos: El mismo terror de tener que obligado obedecer a un perdedor de mierda medio bien vestido.

El sujeto sujetado está así por dejar que su patrón de conductas impuestas impere en él mismo, no es necesario las armas para subyugar sino solo la amenaza para ejecutar, es por ello que cada miembro familiar se aguanta a la imposición de la aceptación, pero aun así pelea día a día, y por amor a los seres queridos, y el temor a que estos sean víctimas de un tirano igual a él, en afán de cuidar su puesto degradandose. He aquí la visión que el monstruo minotauro del castillo del millón de cuartos de Borges tiene de la normalidad.

Todas las esperanzas del día a día están puestas en desear en que nada vuelva a ser igual, que el sábado llegue y poder descansar, ó a los que les dan descanso una vez a la semana esperar que sea un día que a los niños, no les tenga que decir, ya bien sea a “dormir para madrugar” o “levantar para enviar a otro lugar”. El hedonismo (la resistencia al trabajo) se vuelve en estos días mas político; Pero se puede ser hedonista de derechas o de izquierdas : el primero contempla su felicidad como producto de una repetición publicitaria, y el segundo como un acto contra la producción, exigiendo de su vida niveles siempre mayores de autogestión, autonomía y autoproducción donde se incapacite a el convencionalismo político y ético deteniendo su patrón de repetición.

Todas las diferentes sensaciones que pueden invadir nuestra cotidianidad son barricadas en las que se puede proyectar un mundo alterado, alterante. No es necesario ni sufrir por la causa, ni morir por ella, pues en el sistema capitalista esto es lo cotidiano, el grito hoy es “avanza hermano avanza hacia los modos mas abyectos, irrespetuosos, inmorales, placenteros, egocéntricos, e individuales que desentrañen otra forma en la que vivir, en la que no sea cuestión de sufrir un trabajo, de pensar en una deuda, de temer vivir sin trabajar”. Somos insignias del placer que deconstruye la estructura.

Las estrategias son las siguientes: no respetar por ninguna forma al jefe directo en cualquier actividad que se desarrolle, restregarle en su cara los errores que cometa y traicionarle fielmente hasta que quede en la misma posición del resto: esto desenreda las lógicas del poder que la aceptación del mando implica. Trate que su entorno cumpla las condiciones de ejercicio mental que le despierte constantemente una preocupación sobre la vida, el arte, o el mundo, que le lleve a entender de una forma diferente a sus semejantes. Y para empezar desée dar las satisfacciones suficientes a si mismo, que hinche de alegría a tal punto su dignidad que sea justo querer pelear por la mismas satisfacciones para todos en sus vidas.


Tres niveles de barricadas noosféricas:

El cuerpo, contiene la lógica de le empírico, materia que se estimula con lo real, prisma del mundo que proyecta lo que podemos saber de él. La estrategia de éste es entendernos en las rutas de la estimulación, y no solo de sexo se vive, ni de pan, mas sí de rutas de encuentro de satisfacciones. El cuerpo no solo es textura sino emisor de gestos, señas audiovisuales que crean lenguajes para comunicarse con lo Otro, pero mas importante, ello es un agente de información, desde el punto de vista de Gilbert Simondon, un individuo que transforma el medio en la incesante insistencia de sus actos ó también la sumisión a las lógicas del establecimiento. Ser o no ser :: transformar o subsumirse esa es la cuestión. Por esto la importancia del cuerpo como estandarte de lucha en la transformación de la realidad, ésta última solo posible por la materialización de nuestros pensamientos en la transformación de lo real: (la naturaleza, las materias primas, las herramientas), y que tejiendo los determinados niveles materiales impone nuestro ser-en-el-mundo, como si hace caso omiso o no a su determinación; Pues si no irá tirando abajo la representación que le impone un único cuerpo y unas formas únicas de satisfacción, desbordando las posibilidades sociales presentes de su contenido actual. Si a través de la fuerza biopolítica: patadas puños y gritos al supervisor, al patrón, al jefe, o al que te joda, el cuerpo siente ira, dolor e injusticia, no temas escucharle ni dejarte llevar de los impulsos que reclaman justicia y libertad.

Los pensamientos, son otra barricada en otro estrato, en este caso, sirven de intensidades de otra fuerza: el color, el concepto y la tensión. El pensar dispone las sensaciones del cuerpo para atribuirle a él mismo otros niveles de percepción, otras formas de moldeamiento de la realidad, a través de la dirección de la fuerza por el cerebro, que en nuestras manos transforma el mundo, las imágenes y los conceptos detallan lo real, lo asumen a su voluntad y a su querer, éstos que al fundirse o al co-fundirse se procrean para materializar un dispositivo para la resolución de un problema, que en su solución implique la superación de una situación incomoda o de una necesidad; Allí es donde la insurrección de los pensamientos se alojan. Las ganas de salir de este ruinoso mundo capitalista implica pensar, pensar significa develar el mundo “saber sus colores”, develarlo implica rebelarse a si mismo “saber sus transformaciones”, para contener la transformación “pensar es poder recrearse desde una alteración propia”, es por ello que afirmamos que “los que no piensan...obedecen”. Los pensamientos que el cuerpo emite estimulan las ideas de los cuerpos alrededor, los que a su vez procrean otras imágenes del mundo; De tal manera las tensiones de nuestras satisfacciones propias, excitan a las mentes sobrias y calmadas; Estas imágenes no emiten en si algún color en particular, pero los tonos notan su ausencia cuando lo cotidiano vuelve a su cause normal, es entonces apremiante inundar de otras imágenes que adicionen o adiccionen otros individuos, otras semióticas que alteren la imagen representada de nuestra realidad, desde flujos mentales alterados emitidos desde nuestro alternativo pensamiento.



En el actuar se consolidan tanto las imágenes que tenemos del mundo como su materialización, en este estrato el ser-ahí en el mundo solo va ha ser la dinámica inmanente entre la fuerza y las imágenes en la construcción del mundo, el actuar se nos presenta por lo cual como barricada en tanto que los flujos de la realidad pueden arrastrarle tanto a la subsumisión como a la transformación de la misma, se está subsumido si la realidad modela tus actos - transformas la realidad cuando tus actos construyen realidades; Esto se da debido a que si el cuerpo es la fuente perceptiva del mundo: si se encuentra bajo la lógica del establecimiento sus imágenes repetirán lo que sus actos le obligan ha hacer, como voltear la cara cuando otro es humillado o sufre. No menos le pasa a las imágenes que se tienen del mundo: los actos nos llevan por determinados lugares y con ciertas personas que figuran esas imágenes: como no hablar de problemas sexuales en publico, no protestar contra el patrón de conductas que envilecen a los demás, etc. Es aquí donde nuestros actos toman tanta importancia, éstos son los que miden, ponen a prueba, revitalizan o desechan, crean, disponen y proyectan todo nuestro ser en el mundo y nuestro ser ahí; es por los actos que nuestra existencia toma densidad y por el contrario no solo es un cumulo de convenciones sociales, los actos son la materialización de nuestros pensamientos (en un estado de rebelde transformación) o una representación establecida en un cuerpo (en un estado de subsumisión a una representación impuesta), es el tejido de los pensamientos en el cuerpo a través de los actos los que se revela, devela y rebela en la coherencia con nosotros mismos, lo que implica que ser coherentes es enfrentarse al establecimiento de las cosas, como rebelde és pensar diferente para el sistema social en el que se vive.

Por lo que podemos transducir es que el ritmo de las diferentes intensidades como las percepciones del cuerpo, las imágenes del pensamiento y la coherencia de los actos son co-inspiraciones y conspiraciones para reconducir nuestro ser-ahí, nuestro ser-con-los-otros y nuestro ser-en-el-mundo hacia la procreación de realidades alteradas, a través de la impresión de diagramas existenciales que transfiguren nuestra vida en la tierra, instituyendo pero no institucionalizando, formas de ser beligerantes proyectadas desde nuestras libertades de ser, pensar y actuar.